domingo, 25 de enero de 2009

Me temo que estamos llegando...

¿Han sentido alguna vez que ya no tienen muchas cosas que contar?

Hace un tiempo que me cuesta escribir en este bendito blog. Motivación, cero.

Sean buenos y no olviden tomar mucha fruta y verduras.

That's all, folks. Hasta pronto.


sábado, 24 de enero de 2009

El adiós

Y en la inmensidad de un arpegio mal pisado encontré tus letras desordenadas, caducas, hace tanto tiempo escritas, al son de una guitarra desafinada, que apenas convencía a nadie ya. En la sombra oscilante de unas pisadas nocturnas y titubeantes se respiraba una añoranza a papel mojado, a arrabeleros jadeos que, acompasados y sincronizados, se volvieron elegantes. Y en la tristeza de una sonrisa pintada difuminé tus sueños, tus lamentos, tus ilusiones, tus asperezas, tus convicciones, hasta dar con una maraña de ilógicos monólogos al son del alambique y la curda, de la cara y la cruz, del sí y el no, que un día nos acogió prometiéndonos perdurar y no morir, pero al final donde dijo digo, dijo luego diego. Y te esperé. Te esperé, te esperé y te esperé, hasta que la espera se volvió absurda, hasta que todos decían menos donde yo veía más, hasta que el hastío de un sol que calienta en exceso se volvió temblique invernal, hasta que las lluvias sembraron de color verde lo que antes era yermo. Te esperé, sin escuchar nada en el camino, sin necesidad de tapar mis oídos para obviar los cantos de sirenas. Te esperé, maldita sea si te esperé, pero ya no había guitarra, ya no había arpegio, ya no había letras, ni caducas ni recién paridas. Ya no había nada.

Y entonces, cuando apretabas y el dolor se volvía astillado, los muros protectores de una habitación a oscuras envolvían mis latidos, que rimaban contigo, que rimaban con ellas, que rimaban con cada una de las melodías que adornaron mi pasar. Era entonces cuando llovía hacia arriba, cuando chocaban con el techo mis gritos y se escapaban por las grietas de mis parpadeos. Era entonces cuando me daba cuenta de que ya no estabas. Y me aferraba al transistor, que me traía un poco de antaño y otro poco de mañana, a ratos, según la calada fuese ascendente o descendente. La cadencia del adiós, que se va poco a poco, lentamente, se arranca con dolor hasta dejarte tuerto.

La tortura del adiós.

La simpleza del adiós.

viernes, 23 de enero de 2009

Tokomoko, Tashirami, el examen y las películas de miedo japonesas



Cuando veo una película de miedo japonesa, a veces lo paso realmente mal. No sólo porque no retengo los nombres y esto hace que comprender la trama se convierta en algo difícil para un ser amante del cannabis como yo, sino porque me parecen todos iguales. Matan a uno y luego sale otro y como es igual, pienso: "¿Pero a ese no lo habían matao?". Y no, es que es el amigo del que ha muerto. Distingo a los hombres y las mujeres porque normalmente los primeros llevan el pelo corto y las segundas, largo. Aunque si el protagonista es un melenitas ya la hemos jodido. Sí, señor. Los chinos y los japoneses son TODOS iguales. Aquí nos llenan esto de alemanes por ejemplo y nos damos cuenta en 0'2. En Japón les cambian a los japos por los chinos por la noche mientras duermen y a la mañana siguiente no se dan ni cuenta. Es más, me atrevería a afirmar que a una señora china le sustituyen al marido mientras duerme, y cuando se despierta ni se cosca de que el señor que tiene al lado no es al que prometió amor eterno y al que prepara arroz todos los días con tanto amor y cariño. Siempre he pensado que sería jodido que me robara la cartera un chino, porque si luego tengo que identificarlo en una rueda de reconocimiento y son todos chinos... yo acuso a dedo y a tomar porculo. Que si al que meten en la cárcel no ha hecho nada malo, seguro que algo tiene planeado.

Bueno, todo este rollo sobre los japoneses y los chinos viene porque los muy zorros saben que son todos iguales y se aprovechan de ello. Y es que un japonés de cincuenta y cuatro años, al que vamos a llamar Tokomoko, sabiendo que la baza física jugaba a su favor, intentó suplantar a su hijo, al que vamos a llamar Tashirami, de veinte años de edad, en un examen. ¿A que esto no se puede hacer en España? Pero claro, en toda historia japonesa de intento de estafa que se precie tiene que haber un inspector astuto, y en esta lo hay. El tipo, al que vamos a llamar... mmmm... Benji Price, se percató de que el buen hombre aparentaba un poco más de veinte años y llamó a la policía. Lo que más gracia me ha hecho es lo que ha declarado uno de los polis, un tal Masaaki Nakamori -este sí que es su nombre de verdad-, que ha dicho: "Un joven de veinte años y un hombre de cincuenta y cuatro no aparentan tener la misma edad. Pero se parecía a la foto de la ficha". Anda, toma ya. ¡Pues claro! ¡Porque sois todos iguales! Al parecer, el padre ya había hecho el examen el año anterior, y esta vez sí había colado, pero había cateado. ¿Al final no habría sido mejor que se hubiera presentado el hijo? Porque se ve que el hombre muy eficaz no era.

En fin, aunque parezca que en esta entrada de hoy hay una crítica de mi parte hacia los orientales, quiero aclarar que nada más lejos de mi intención. Todo el mundo sabe que los adoro y me cabreo cuando alguien se mete con ellos o dice que en los chinos nada más que te ponen carne de rata. Y para demostrarlo, os voy a poner un video para que veáis lo bien que se lo pasan estos cabrones.

jueves, 22 de enero de 2009

El niño de los cojones



Todos nosotros hemos ido caminando por la calle alguna vez y, contemplando a uno de los múltiples pipiolos de la vida que llenan nuestras ciudades, hemos dicho: "¡El niño los cojones...!" -en Andalucía nos comemos el de; si no, que se lo pregunten a Montserrat Nebrera, que ella sabe mucho de andaluces-. ¿Y por qué hemos dicho eso? Porque los niños de hoy día son MUY brutos. Yo no sé si se ponen la gorra Nike y esto les da un extraño y maléfico poder -como cuando uno se encaja un tricornio y le entra una mala leche que te cagas- o que ya hablo y veo como los viejos, pero pienso así: los niños de la temporada 2008-2009 son la polla de brutos. Pues bien, no sólo son bestiajos en España, más conocida como Alfredolandia allende los mares, no. En Estados Unidos son más brutos que las alpargatas del Algarrobo; lo que pasa es que, además, son tela de prácticos.

Vamos a situarnos: EEUU, Virginia, zona rural del municipio de Wicomico Church -suena a secta, no es por ná-. Un niño de seis años, al que vamos a llamar Johnny, porque sí, porque en las películas estadounidenses siempre hay un Johnny, pierde el autobús para ir al colegio. Ostia, ¿qué hago?, piensa -o, mejor, "What the fuck?", que para eso estamos en América-. Mira a la derecha, mira a la izquierda, frota su barbilla y pueril mentón... ¡A chuparla! -"Go to hell!"- ¡El coche! -"The fucking car!"-Y, ea, pilla el coche de los padres y tira pal colegio conduciendo. Dieciséis kilómetros fue la distancia recorrida hasta pegarse el trompazo -tranquilos, no le pasó nada, sólo se comió un poste de electricidad pero con suavidad y delicadeza-. Algunos conductores ya se habían encargado para entonces de llamar a the police al ver atónitos a un niño de 6 años al volante de un vehículo. Al parecer, Johnny había aprendido a conducir jugando a un videojuego. Si ya lo decía Homer Simpson, coño: hoy día con internet se crían solos.

Los padres del Fernando Alonso americano han sido detenidos por un delito de abandono al menor, claro. Ahora, lo que está claro es que este niño es más responsable y dedicado a su trabajo que mi Abraham, cojones, que ve que va a llegar tarde a clase y no le tiemblan las manos para coger un coche y estar a tiempo. Joder, y yo de chico me inventaba fiebres pa chuparme al menos un día de clase.

Johnny, tienes el futuro en tus manos. Pero juega más al Fifa y deja los juegos de coches, que la sociedad no ve bien que conduzcas.

lunes, 19 de enero de 2009

Cartel concierto

Ea. No sólo toca bien la guitarra sino que encima se curra carteles guapos. ¡Qué orgullo!




¡¡Espero veros allí, ¿en?!!

viernes, 16 de enero de 2009

No era la primera vez que el Cowboy me quitaba a la chica

En aquel preciso instante supe que mi vida había cambiado para siempre. No volverían las ruedas que pisaban carreteras hacia días grises de abrigos, calados hasta los huesos. Intimidaría a mi habitación con lamentos que rebotarían en las paredes, que reverberarían en cada esquina de una piel que ya no me interesaba vender. Atropellaría las distancias para que siempre hubiera barreras entre los demás y yo, porque sí, porque así estaba escrito desde el día que tomé aire, desde el momento que supe que tenía un nombre y una voz. Una voz que a veces usé para reconducir situaciones imposibles y otras para armonizar posturas irreconciliables.

En aquel preciso instante supe que algo se apagaba para siempre, que una llama así jamás volvería a tomar aire. Cerré los ojos e inventé mil salidas, consuelos bajo la manga del jersey que pensé que nunca más necesitaría porque había llegado a casa. Hasta que me di cuenta de que "casa" no existe, es más bien una caravana que va de aquí para allá, sin rumbo fijo, sobre un hilo fino y frágil que no entiende de nombres, de actos, de regalos, de grandezas...

En aquel preciso instante supe que había perdido todo aquello para siempre, como se va poco a poco la juventud, delimitada por cifras absurdas enmarcadas en días absurdos que celebramos con uva y champán. Comprendí que la mirada no es eterna, que unos ojos, sean del color que sean, pueden mudar la piel con sólo un chasquido o un cruce inoportuno, con una palabra mal dicha o una decepción envuelta en falta de cordura. Me conté mil cuentos, me reinventé, me parí y me eduqué hasta creer mis propias falacias, hasta hacerme grande, tan grande que mi sombra convirtió el día en noche, pero sólo yo necesitaba las farolas, porque los demás respiraban realidad. La jota y la a formaban ja, y yo no comprendía por qué había que contar chistes. "¿Por qué?", preguntaba a mis farolas. "¿Por qué, si ya no tengo ganas de ponerme la chaqueta? Si, por no hacer, ni siquiera me quiero encontrar por no tener que buscarme..."

Aprendí el sentido de las plegarias, el sinsentido de esperar algo de ellas. Intenté cantar, tocar, salir, entrar, bailar, beber, fumar, jugar, odiar, querer...

Y todo me acabó llevando al mismo lugar.

A aquel preciso instante.

El instante en el que el Cowboy me quitó a la chica.


Para envolver el frío

No sé a ustedes, pero a mí esta canción me pone los vellos de punta. Para que aprendan los Bisbales y Bustamantes qué es hacer arte con cuerdas tensadas, voces y palabras.

Antes de que se metan con el del vídeo, y salgan chistes típicos como "cuñaoo" y esas cosas, un respeto, por favor, que es Don Manolo Chinato.

jueves, 15 de enero de 2009

Amos a vé


Dada la cantidad de apelativos cariñosos que me estoy llevando sobre lo del apellido, me veo en la obligación de aclarar que no me voy a ir a un juzgado y me lo voy a cambiar. Es sólo para el CARTEL, porque mis apellidos de verdad -tanto el primero como el segundo, hermana anteriormente conocida como (CENSORED) y ahora como Mal- son una caca artísticamente hablando. Bueno, y si luego me hago famoso, sería mi apellido oficial, claro, pero entonces ya no os importaría porque os retiraría la palabra y el trato y sólo me codearía, por supuesto, con gente de mi estatus.

Luego actualizo sobre una cosa de Tintín y El Vaticano que es la polla marinera, que ahora Carlos Corso se tiene que ir a ensayar. Qué glamour. Ya hablo de mí mismo en tercera persona y todo.

lunes, 12 de enero de 2009

Un friki y 20.000 lenguas

El batería nos falló esta mañana y decidimos ensayar en mi casa en lugar de en los locales, lo que nos ha permitido hacer un par de grabaciones. Esto es sin ensayar, sin enchufarnos, sin preparar los temas, con voz mañanera y con un pequeño problema de afinación en las guitarras que se solventará... Lo que viene siendo un primer día de contacto, vaya. Nos queda mucho por hacer... De hecho, por eso cuelgo las versiones. Cuando estén más curradas, pasarán a ser top secret y sólo se podrán escuchar en el bar. Ea.

Guitarra: Joaquín Seda, de 20.000 lenguas. Visiten su myspace, estos son buenos.

Voz y a veces guitarra: un servidor.



Abrazado a la tristeza (Extrechinato y tú)



Mira (Deluxe)

sábado, 10 de enero de 2009

Cariño, yo te quiero



Tengo que darte una mala noticia. Vamos a tener que dejarlo por un tiempo. Sí, compréndelo. Haces daño a mi garganta y yo tengo que tocar tres veces en un mes, y esto me obliga a decirte... iba a decir adiós, pero no, es un hasta luego. Venga, no te pongas así. Sabes que te quiero y que no fumaré otra cosa en todo este tiempo. Ni siquiera miraré las cajetillas, las pitilleras... ¡¡¡ni las máquinas de los bares!!! El día de hoy es una prueba de fuego. Si superamos esto, superaremos el tiempo que sea separados: tengo dos cumplueaños, jornada intensiva, uno de día y otro de noche. Horas y horas de virtuosas bebidas que tan bien acompañaba contigo... Va, no te preocupes. Hemos pasado por cosas peores: las gripes, los consejos del doctor, los períodos de mala economía, los hurtos de la policía en los momentos menos esperados... Venga, tonta, no me pongas esa cara de bellotita que dentro de poco estaremos juntos otra vez. Ya lo verás. Todo esto pasará y nos querremos de nuevo, como antes, como siempre...

jueves, 8 de enero de 2009

Si el teléfono suena...



Que te llame un tío para decirte que le ha gustado mucho tu CD es cojonudo. Que te llame uno que tiene contactos con una importante productora a nivel nacional es MUY COJONUDO. Que te hubieran preparado un concierto conjunto con otros tres grupos y que te digan que les has gustado tanto que te van a guardar un día para ti solo, para que des tu concierto tú solo sin grupos alrededor es LA OSTIA PUTA. Pues eso es lo que ha pasado en este rato desde que he colgado la entrada anterior. No hagáis planes para el 17 de febrero. Tenéis que venir a verme...

Y el lunes...

...empiezan los ensayos oficiales. Con mi localito de ensayo y todo. Ole que ole y ole. Comienza la cuenta atrás.


miércoles, 7 de enero de 2009

El terror de las muñecas



Una noticia ha convulsionado a la sociedad australiana. Un peligroso violador de muñecas hinchables anda suelto sin control por las calles Cairns, Queensland. El tipo, individuo del que se desconoce la edad, apariencia y gusto a la hora de vestir, se dedica a entrar en sex-shops, robar muñecas hinchables, abusar despiadadamente de ellas tras inflarlas y, posteriormente y una vez desahogado de lo que son sus necesidades básicas sexuales, abandonar los cuerpos en el primer callejón que encuentra este despiadado pincha-muñecas. "Es una verdadera preocupación que alguien así esté en las calles", declaró uno de los propietarios de las tiendas víctimas de las peripecias penelogísticas del pervertido individuo que hoy nos ocupa. Lo gracioso del asunto es que la policía australiana está totalmente picada ya con el asunto y está tomando pruebas de ADN, huellas digitales y fotografías de los escenarios donde estos encuentros sexuales y posteriores abandonos están teniendo lugar para ver si logran localizar por fin al violador de muñecas. La preocupación es elevada, porque parece ser que no utiliza preservativos a la hora de bombear a las mujeres del plástico con boca a lo Esther Cañadas.

Entonces, digo yo: si el tío paga la muñeca y luego se la jinca patasabajo mil doscientas cincuenta y siete veces, todo normal. Pero si la roba y la abandona en un callejón, es un pervertido del demonio que debe ser atrapado lo antes posible y que no debe, bajo ningún concepto, andar suelto por la calle. Están locos, estos australianos.

La turbación es también elevada en el mundo de las muñecas, no solo entre las Jungle Jane, nombre de las que parecen ser las favoritas del violeador, sino entre las de otras gamas también. Al parecer se ha decidido manter al margen del asunto a las muñecas de Famosa, tan inocentes ellas yendo siempre al portal de Belén, ya que el solo conocimiento de la existencia de este individuo podría afectarles anímicamente. Nancy ha declarado encontrarse altamente preocupada y cuentan las lenguas indiscretas que ha contratado a un par de G.I. Joes como guardaespaldas personales para que la protejan y le den seguridad. Algo distinta esta a la reacción que ha tenido Barbie, a la que siempre vi con pinta de un poco guarrilla, que ha declarado al diario estadounidense "The Washington Post" que "aquí o jugamos todas o ninguna; yo también quiero un poco de placer". Esta pobre Barbie no ha levantado cabeza desde que se separó de Ken.

martes, 6 de enero de 2009

Esos locos bajitos (y cabrones)

Hoy, día de Reyes, en el que ellos son los protagonistas y se recurre a tópicos tan manidos como que son la alegría de la casa o que vienen con un pan debajo del brazo y chorradas varias, yo quiero hacer un alegato a favor de los que, como yo, queremos a los niños bien lejos para hacerles monerías (si es que uno se las hace) en la distancia, porque si los tengo cerca, me desespero. Efectivamente, no me gustan los perros y tampoco me gustan los niños, qué voy a hacerle. Ni la Navidad. El caso es que vengo a hacer una clasificación de estos absurdos seres que echan mocos y otras cosas y que no te dejan dormir la siesta. Cuando miras a tu alrededor te encuentras a...

1.-El niño pedante. Voy a obviar todo tipo de comentarios sobre esta tipología de niño, porque todos saben ya a quién tengo en mente y qué pienso de él. Así que nada, no se ha visto; pasamos al siguiente.

2.-El niño astuto. Este tipo de niño sabe lo que quiere y lo persigue aunque para ello deba recurrir a la extorsión, el engaño y la manipulación. Estos individuos, dentro de lo que cabe, me caen relativamente bien, porque al menos te ríes con ellos. Como ejemplo, este chavalito, que un poco de pena da, porque hasta el perro pasa de él.



3.-El niño bipolar. Estos ya son más peligrosos. Sí, porque luego crecen y se convierten en jefes de empresas y a ti te toca aguantarlos y dan un porculo que no veas. Lo que en principio parece gracioso se convierte en un arma de doble filo cuando empiezan a afeitarse o a maquillarse. O las dos cosas a la vez, claro, que yo lo respeto todo.



4.-El niño histérico. Estos me ponen malo; casi tanto como el niño pedante. Me ponen física y mentalmente malo. Porque además suelen ser una mezcla de las dos cosas: no hay niño pedante sin histerismo ni histerismo sin pedantería. Un buen condón a tiempo suele evitar desastres como este.



5.-El niño fumeta. Este sí me gusta un poco. Este niño empieza a disfrutar de los placeres de la vida desde muy jovencito y se puede observar claramente en su comportamiento diario. Aprovecho este momento para clamar por la legalización de la marihuana.



6.-El niño carajote. Este chaval luego crece con el cuello echao palante de las collejas que se ha llevao en los recreos del colegio. Este niño es un caso perdido. Le puedes sentar y hablarle seriamente de que debe corregirse, que aún está a tiempo, que piense las cosas antes de hablar y los movimientos antes de llevarlos a cabo, pero es que este tipo de niños lleva el espíritu pánfilo en la sangre. Dejadlo. No puede hacerse nada.



7.-El niño patrio. Este es el tipo de niño que a Aznar le gusta. Lleva el toro de Osborne en la sangre y se siente español allá donde va, y, por supuesto, lo demuestra. De mayor se dejará patillas y llevará polos lacoste y jugará al golf (ejem) y esas cosas. El PP está considerando contratarlo como imagen para la próxima campaña.



Pues nada. Aquí termina mi clasificación personal de estos seres inexpertos y algo molestos que a algunos agradan y a otros nos horrorizan y repelen. A los que pensáis que soy cruel, sólo deciros que luego encima crecen y se pueden convertir en esto...



Aunque, claro, también se pueden convertir en esto...

lunes, 5 de enero de 2009

Tenemos novia para Abraham



Niño, que te he encontrao novia. Lo gracioso es que a la "esta" ya la había puesto en mi blog anterior y no había sabido o no había querido verlo, pero estáis hechos el uno para la otra. Sois tan adorables los dos... Sé que en cuanto os veáis, el amor brotará como las burbujas del champán; os cogeréis de la mano y corazones alados flotarán a la par que vuestros acordes y gorgoritos varios inundarán la sala que llenaréis con vuestra presencia de amor, concordia y bondad. Creceréis (bueno, ella ya debe estar algo mayorcita, porque el video que adjunto y el nodo no andan tan lejanos el uno del otro... Pero da igual, este es mi blog y aquí tenéis los dos la misma edad y punto) y de vuestra adoración mutua nacerán bellos retoños que cantarán por Busti y Bisbi (menos mal que todavía no he desayunado) y las nubes se colorearán de rosa y los puentes entre mundos dispares se unirán para crear una tierra mejor y....

¡¡¡¡¡No puedo!!!!! ¡¡¡¡No puedo, lo siento!!!!! ¡¡¡¡¡Los colgaba de los huevos a los dos!!!!!

Tiene cojones que gente supuestamente adulta planee premeditadamente este asesinato al buen gusto y a la estética. Joder, que Chispita esto, que Chispita lo otro... ¿¿¿PERO ESTO QUÉ ES???? No me jodas que no hacen buena pareja. ¿A que sí? Joder, si parece que han cogío a Abraham, le han puesto peluca y le han dicho: "Niño, cántate un Chispita". Sublime.



Y tú, Abraham. ¡¡¡¡Que llevas zapatos blancos!!!!! Chiquillo, que así no se liga. ¿¿¿No te has dao cuenta de que la espectadora más joven que hay en el público tiene sesenta años??? ¡Que te va a entrar tortícolis con los espasmos esos de cuello! Pero este niño ¿a qué colegio va? Porque yo de chico tengo un compañero de clase así y hago huelga por trauma infantil. Esa presentadora no está bien pagada. Hacerle aguantar eso a la chiquilla y que encima la enfoquen a la mitad de la canción y tenga que poner cara de "¡Ay, qué bonito!" - que, todo hay que decirlo, no le sale del todo, porque lo que yo veo es una mezcla entre "Ay, qué bonito" y "¿Por qué está cortada esta leche?"(ver minuto 3:07)- NO TIENE PRECIO. ¡¡¡Que darle un micrófono a ese niño es como darle un petardo a Bin Laden, hombre!!!! Y, por favor, que nadie se pierda a las viejas embrutecidas y agarradas de la mano. Metal del duro, vamos. Y el "Youuuu tamo tanto youuuuuuu" ese al final del todo en un intento de Bisbalismo te ha salío un poco "arrikitaun", niño.

Bueno, ya está. Perdonadme por la entrada de hoy. De verdad, lo siento.

Nota del autor: No sé si se han dado cuenta, pero este chaval está centrando toda la obsesión que antaño, en mi otro blog, tenía por David Bustamante. Sólo por eso debo estarle agradecido. Abraham, perdóname tú también. A veces no sé lo que hago.

domingo, 4 de enero de 2009

La triste historia del pequeño Lee Todd



El fútbol en ocasiones es reflejo fiel de la vida diaria y de los problemas cotidianos que azotan a la sociedad moderna. Todos sabemos la política que hay escondida en rivalidades regionales y provinciales como las que se observan en cada Sevilla-Málaga o cada Madrid-Barcelona. Algunos jugadores demuestran sobre el terreno de juego con su actitud que su vida personal debe andar algo desordenada. ¿Quién no recuerda las patadas voladoras de Éric Cantona? ¿Nadie pensó, como yo, que este hombre debía tener algún problema íntimo que le hacía mostrar siempre esa cara de mala leche eterna? O el mismísimo Ronaldinho, que ha reflejado a las claras su pasión por el mambo en su decadencia futbolística de las últimas temporadas. Ronaldo también trazaba en cada movimiento y amago su afición a los pastelitos.

Pues bien. Hoy vengo a hablaros de Lee Todd, un chico falto de cariño y amor que apunta bien alto en esto del fútbol. Y es que el pequeño Lee batió un récord del que va a ser difícil que se desvincule durante el resto de su vida: protagonizó, en el año 2000, la expulsión más rápida de la historia en el fútbol amateur. A los dos segundos de partido, Lee tuvo que irse al vestuario con su correspondiente tarjeta roja por insultar al árbitro nada más pitar este el inicio del mismo. Al parecer, Iker Jiménez se encontraba por la zona realizando frikofonías y pudo captar la secuencia acústica al completo, que fue la siguiente: "Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiijodeputa!!!!!!" Ea, a la calle. Eso es entrar a un partido enfadado y lo demás son minucias.

He estado investigando la vida del pequeño Lee, y al parecer esta es una vorágine de insultos y malas palabras. Cuando salió del santo vientre de su madre y el médico le dio un cachete en el culete, Lee no dudó en decir: "¡Cabrón!" e intentar morderle los huevos al doctor, que, en la postura en que se encontraba, le venían muy a mano, convirtiéndose este hecho en un nuevo récord para la historia como la primera palabra más rápidamente pronunciada del mundo mundial. Sus padres quedaron algo afectados, ya que esperaban que la primera vez que oyeran hablar a su retoño sería para escuchar la palabra mamá. Creyeron los progenitores ver compensada su decepción un año después, cuando, sentadito en el sofá de su casa junto a la televisión, el pequeño Lee, tras unos 365 días de mugidos y sonidos varios pero sin haber vuelto a hablar jamás tan nítidamente como el de su nacimiento, dijo a las claras: "Mamá". Ambos, emocionados, se abrazaron, pero su alegría volvió a tornarse en decepción al contemplar que su hijo levantaba el dedo corazón apuntando a la televisión, en un claro gesto popular que todos conocemos. Adjunto fotografía de dicho momento:



Al parecer, su equipo de fútbol acababa de ganar el derby regional y lo que el pequeño realmente había dicho era: "A mamáaaaaaaaaaah", palabras estas dirigidas al equipo rival.

La vida de Lee continuó por derroteros similares de hostilildad y agresividad, tales como su pasión por descabezar sus primeros muñecos de juguete con la boca o su pasión por aprender a eructar mientras sus amiguitos se afanaban en recitar las vocales de memoria, pero no quiero seguir comentando más sobre todo esto porque este blog rechaza frontalmente cualquier forma de violencia, tanto verbal como física, y aboga por la concordia, la amistad y la legalización de la marihuana.

Nota del autor: Si he acertado en algo con respecto a la vida real de Lee Todd es para hacerme un monumento, pero lo de la expulsión a los dos segundos es totalmente verídico y fidedigno, que lo he encontrado yo en una página de noticias. Puto niño...

viernes, 2 de enero de 2009

2009

Ha pasado un año más. Cada vez corren más rápido los cabrones. Cuando pequeño me preguntaba cómo sería yo en el año 2000, con veintidós años. Y la duda se acabó despejando. Cojones, si se acabó despejando. Ya me he pasao tres pueblos desde entonces. Llega un punto en que te resignas y dejas que los años pasen, qué más da treinta que treinta y uno. Hemos llegado hasta aquí y ahora no nos vamos a rendir. Da igual que el camino se haya torcido más de la cuenta, da igual que ya dé vértigo seguir sumando velitas a la puta tarta del demonio. Estoy en forma y la chupa de cuero me sigue quedando bien, que es lo que importa. Así que nada, otro enero, otro febrero, otro marzo... hasta mayo, en que me cae otro año más; ya me van llamando "viejo" cada vez con más frecuencia, y eso que no somos argentinos. Pero ¿qué más da? Hay tantas cosas que resolver...



Que ustedes tengan unos felices doce meses.