lunes, 30 de noviembre de 2009

De los perjucios de la música



Hoy vengo a hacer un poco de justicia en este mi humilde blog; y es que, poco a poco, lo voy convirtiendo en una herramienta social para criticar y hacer eco (eco negativo, claro) de todo lo fútil, inservible e incluso estrafalario que no me permite vivir. Y sí, últimamente hay una cosa que no para de revolotear por mi cabeza y que no me deja respirar bien, me produce pesadillas e intranquilidad y me da muchas ganas de hacer pipí (esto último no sé si está relacionado, pero yo le he echado la culpa y ya está).

Hoy vengo a hablar de las canciones absurdas, esas que jamás deberían haber visto la luz o, en su caso, una vez vista, y ya que parece que era irremediable, al menos deberían haber venido en el cd con un libreto adjunto en el que se dieran todos los datos del autor y/o compositor de la misma, dirección incluida, para posibilitar así el estrangulamiento impío y premiditado de dicho personaje -o personajes, en su caso-. Sí señor, hay canciones que merecen un castigo, y no son pocas, no. Hay MUCHAS, aunque yo vengo a hablar primordialmente de tres, que podría hablar de más, como digo, pero se me viene criticando últimamente que hago las entradas ya muy largas -maldito seas, Franco, por cargar a mi ser con la culpa de la dilatación y de lo prolijo- y no quiero disgustar yo a mis tres lectores, ni mucho menos, que yo los cuido como a mi vida y mi ser, sí señor -hasta que consiga más, que entonces me sentiré borracho de poder y os darán porculo bien dao (quizá esto debería haberlo pensado, pero no dicho; no sé)-.

El caso es que las tres canciones son las siguientes:

1.- La cucaracha. Ignoro quién es el mendrugo que compuso esta canción, si es que se le puede llamar así, pero imagino que es un sádico, aparte de rarito, porque considerar que una cucharacha es ese simpático animalito que merece una canción para la posteridad es de zoquete elevado a la máxima potencia. Encima no habla de una cucaracha cualquiera, no. La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque no tiene, porque le faltan las dos patitas de atrás. Eso es. El tío obsceno encima viene a traernos una cucaracha mutilada. Como si ya el puto bicho de por sí no fuera asqueroso en estado natural, no. ¡Vamos a joderla más! ¡Vamos a privarte de tres desayunos por lo menos! Tío, tú estás enfermo. Que hayas cogido una guitarra, un cuaderno y un boli para escribir esto es de mirártelo en el médico, cacho depravado. Encima debía estar borracho el degenerado, porque luego la letra va evolucionando hacia un terreno de nadie que poco o nada tiene que ver con una cucaracha mutilada y zombi (porque luego resulta que está muerta y se la llevan cuatro zopilotes y -ojo- un ratón de sacristán, manda cojones), y se pone a hablar de dos zumbados que responden al nombre de Perico y Perica -eso es estrujarse el coco buscando nombres, sí señor- que planchan una camisa. Eso se llama conexión lineal-argumental: Cuando la Perica quiere que el Perico vaya a misa, se levanta muy temprano y le plancha la camisa. Y acaba la canción -con otro verso absurdo de estos dos que no sé quiénes son-, y te deja ahí, huérfano de conocimiento y preocupado por el velatiorio de la pobre cucaracha. Ala, y te jodes sin saber de ella más. En fin, lo dicho: canción que jamás debió ver la luz.

2.- La flauta de Bartolo. Esta canción es una puñetera obscenidad. Y lo más fuerte de todo es que va dirigida al público infantil. O sea, vamos a ver: una canción que, bajo su letra aparentemente inocente e inofensiva, está hablando de un pene loco y hambriento, ESTÁ ESCRITA PARA LOS NIÑOS. Bartolo tenía una flauta con un agujero sólo; hasta ahí todo claro. Ignoro cuáles son los orígenes de esta canción, pero supongo que su concepción formal estuvo ideada con el fin de esquivar la torpe censura de la época. Pero claro, esquivar la censura para escribir algo moderadamente sensual o incluso sexual, pase. Pero hacerlo para hablar de un pervertido corrupto y obseso me parece excesivo. Porque, ojo, sigue la letra y dice: Y a todos daba la lata con la flauta... Es decir, que este salido de los cojones se iba rozando con todo/a el/la que se cruzaba. Y, como va, como he dicho, dirigida a los niños, encima pederasta. Muy bien, te has lucido. Y nosotros, con orgullo patrio, la convertimos en folklore popular. Qué necesario era un Bustamante que nos hiciera olvidar todo esto. ¡Qué necesario! (Que Dios me perdone por esta última afirmación, provocada, sin duda, por la indignación del momento).

3.- Amigo Félix. Esta ya es la hostia. Voy a intentar dejar a un lado que el Enrique este me cae como el culo y trataré de dar la máxima objetividad posible a mi análisis de esta canción del demonio, aunque no sé si lo lograré, la verdad. Con esta ya de entrada descubres que el reino animal es lo más cotilla y cotorra que te puedes encontrar en la vida. Esta mañana me ha contado el gallo que el elefante le contó al castor que la culebra le dijo a la piraña que... ¡¡¡Pero buenooooooooooooooo!!! ¿¿¿Estos bichos qué compañía de teléfono tienen, por diooooos, que se llaman tanto??? Vodafone y Movistar los descarto, porque son muy caros y no dan para rajar así, y Yoigo tiene poca cobertura, y con tanto árbol no puede ser. Bueno, da igual, el caso es eso, que vaya tela con los animalitos si son cotillas... Luego viene lo mejor: Amigo Félix, cuando vayas al cielo, amigo Félix, hazme sólo un favor... Ya empezamos mal, ¿tú ves? Me estoy muriendo y encima me mandas deberes. Pues no, déjame morirme tranquilo, que ya es bastante duro de por sí, pelmaza. Quiero ir contigo a jugar un ratito... Pero ¿tú qué concepto tienes de la muerte, suicida del demonio? A ver, que esto se acaba y se acaba, y es así. Anda, vete a jugar un ratito, que para ser tan chica eres un poco rarita, deseando este tipo de cosas. En una secta o algo habrá sido criada esta criatura. Esta mañana no ha comido el loro, ni el hipopótamo, que está en el zoo. Mira, no sé en qué zoo están, pero hay que cambiarlos YA. Porque si en ese zoo tratan así a los animalicos, privándoles de comer, muy buen zoo no será. Aunque claro, vieniendo esta información de una niña suicida de diez años que encima hace pareja musical con un cenutrio como el Enrique este, pues, qué quieres que te diga, ya no me creo nada. Lo mismo el loro y el hipopótamo se acaban de dar el festín de su vida (que, viniendo de un hipopótamo, ME LO CREO) y la joía niña esta anda ahí alarmando al personal para nada.

Bueno, pues lo dicho. No me extiendo más, que al final me ha vuelto a salir larga la cosa y luego Franco se me queja. Un besito a todos y save the music y todo eso.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Las galletas del amoooooooooor

Conseguir enfocar debida y apropiadamente la historia de hoy es complicado. Lo primero que quiero aclarar, antes de exponerla -a ver cómo lo hago-, es que es totalmente real, y está extraída del diario El Mundo, diario al que sólo acudo cuando publica historias de este tipo, porque lo siento pero soy izquierdoso empedernido e intransigente. Vamos, que si fuera lector adictivo-compulsivo y me quedara atrapado en una isla desierta con sólo el ABC a mi lado, me haría una fogatita con él para calentarme aunque fuera mediados de agosto. Lo siento, lo siento, pero soy así de extremista, qué le voy a hacer.

En fin, a lo que vamos. Que es una historia real, que no me la invento y que todo lo que voy a citar, palabras textuales incluidas, está publicado como tal, al pie de la letra, aunque haya momentos en que va a ser difícil de creer.

Vamos con lo delicado: enfocar el tema. Darle un inicio, una introducción, una línea de salida apropiada... Vengo a hablar de dos individuos más salidos que un mono viudo. Individuo-individua, para ser más exactos, que pululaban por ahí poniéndose cachondones hasta con el código de barras de los pastelitos de Tigretón, y que un día se encontraron y han creado un universo sexual de tales dimensiones que veremos dónde acaba esto y si no terminan escondidos debajo de tu cama para petarte el cerín en cuanto te agaches a recoger la bayeta de la cocina, porque vaya dos salidos, porque esto es estar salido y lo demás son tonterías, y sí, olvídate de esa época que tú y yo hemos tenido -porque, asumámoslo, la hemos tenido-, en que el cuarto de baño era tu mejor amigo y tu brazo derecho se empezó a poner extrañamente fornido mientras que el izquierdo seguía igual de pueril e imberbe que años atrás, esa época en que ya tenías un surco en la piel del lateral izquierdo de la barbilla de tener la lengua fuera cual burra en celo después de un chute de canela y en que los ojos estaban siempre fuera de las órbitas porque veías a una tipa haciendo topless en la playa, y al instituto lo llamabas "tuto" y no instituto, y decías que tenías bigote cuando en realidad era una pelusilla ridícula y... vamos, que estabas todo el día dándole a la zambomba. Olvídate de esa época, digo, porque estos dos TE HAN DEJADO EN BRAGAS, si es que te sentías orgulloso -por extraño que este orgullo sea, pero, oye, que hay gente pa tó- del número de gayolas, manolas, pajillas, nolas, makacas, bartolas, subibajas, gallardas o cualesquiera nombres queramos ponerle, que te hacías. Estos dos, asúmamoslo, han roto fronteras.

Por favor, vamos primero con ELLA, que es a la postre, y ahora sabréis por qué, la protagonista de la historia.



Sí, sí. Muchos diréis: "Po a esta no le compro yo ni el Marca". Pues sabed, insensatos, que esta tía es UNA FOLLADORA que lo flipas. Michelle Thompson, alias nomemiresquetefollo, sufre el síndrome conocido como excitación sexual permanente. Ala, si es una enfermedad y todo. ¿En qué consiste? Pues al parecer es una anomalía que hace fluir más sangre de la debida hacia los órganos genitales, propiciando una excitación sexual más alta y más continua de lo normal. Esto se traduce en una necesidad de... trescientos orgasmos al día. Como suena. No doscientos noventa y nueve, no. Trescientos. Las consecuencias de esto... que no es fácil echarse novio así. Porque todos te dejan insatisfecha. Y al parecer, esta mujer ha hecho una especie de cásting con su vida sexual y nadie ha dado la talla...

Nadie hasta que ha llegado... ÉL.



No es Ismael Serrano, no. Es Andrew (no se da su apellido), alias yotelametotrescientasvecesylasquehagafaltamiarma, vecino divorciado de Michelle, el típico que estaba ahí de toa la vida pero ninguno de los dos se había dado cuenta. "Todos acababan cansados de mí", ha dicho ella a un periódico británico, "pero cuando se lo dije a Andrew ser rió y me dijo que él acabaría conmigo primero". Ala. Esto es ser chulo y lo demás son minucias. Yo a este no lo dejo solo con mi novia ni aunque me paguen. Ni con mi perro. Porque con eso de: "Hola, me llamo Andrew y puedo hacer que orgasmees trescientas veces hoy" se tiene que ligar TELA.

Bueno, pues eso. Decidieron que estaban hechos el uno para el otro y, ala, al carajo el amor. Aquí lo que prima es el sexo y queda demostrado con estos dos salidos. ¿Al final con quién se queda ella? ¿Con el que le escribe bellos versos? ¿Con el que la lleva a cenar a la luz de la luna? ¿Con el que le canta con el mar de fondo? No. Con el que se la folla hasta diez veces al día -otro dato verídico- y le produce su ración de trescientos orgamos diarios. Así es el amor, amigos. Así es el amor.

El tío se ha lanzado al ruedo como un campeón; y eso que los antecedentes eran duros. Según reza el diario El Mundo, por la cama de Michelle han pasado muchos hombres. Hubo uno que aguantó cinco años (cinco años a una media de trescientos orgasmos al día, da un total de... ¿alguien tiene una calculadora por ahí?), pero también tiró la toalla. "Cuando rompimos, estaba exhausto; era un hombre derrotado", ha dicho ella. Jódela. Como para no serlo, so folladora empedernida. Pero ¿tú sabes lo que le has hecho a ese hombre? Que tiene su casa llena de fotitos de frígidas a las que adora como si de deidades se tratasen después de haber vivido en un huracán Katrina constante como tú, maldita insaciable. Es que por lo visto, esta mujer, y ojo porque esto es MUY FUERTE, tuvo que dejar un trabajo en una fábrica de galletas (el "efecto manzanita" ya está explicado con esto, por otra parte) porque ¡¡¡¡el traqueteo de las máquinas le provocaba orgasmos continuos!!!!!! ¡¡¡Pero bueno!!! ¡¡Pero ¿tú de dónde has salido, criatura?!! Pero ¿¿¿cómo hostias te puede producir orgasmos el ruido de una máquina de galletas??? O sea, situémonos: operaria en fábrica de galletas trabajando como un día cualquiera. Y de repente se oye la siguiente secuencia auditiva: "-Ñiiiiiiiiiiiiiii... pom pom pom pom. -¡Ay, que me corro, que me corro!". En fin. Ver para creer.

Bueno, me despido ya por hoy, no sin dar dos datos más. El primero, que Chuck Norris parece que empieza a estar mosca con el asunto este, porque, según palabras textuales, "El puto Andrew de los cojones está a punto de alcanzarme como máquina sexual y eso NO LO CONSIENTO".

Y el segundo, la foto de la felizmente follada parejita juntitos y en compaña:



En la foto no se aprecia, pero él la está penetrando con su polla retráctil. Y cuando acabaron de echarse la foto, se follaron al fotógrafo. Y... ¡uy! ¡Que llaman a mi puerta! ¿Quién será?

jueves, 26 de noviembre de 2009

2 + 2 = 4



Hay máximas que SIEMPRE se cumplen, y eso es impepinable y punto y finá. Sí señor, ya está todo inventado y los distintos guionistas y tal y tal parecen no darse cuenta de que nosotros, generación que crecimos viendo la tele cuando no estábamos en la calle -o sea, cuando llovía, porque nosotros de chicos SÍ salíamos a la calle, no como ahora- hemos mamado televisión y Oliver y Benji y Mamachicho por un tubo, y de esto ya sabemos tela y no nos engañan porque no, porque yo lo digo. Entonces ¿qué pasa? Pues que hay veces que pones la tele y ya sabes lo que va a pasar. ¿Por qué? Porque tienes tablas, porque te mueves en estas cosas como pez en el agua ya, porque son treinta y dos años documentándote y bebiendo del folklore popular del enchufe y la toma de corriente y porque yo, amigos, yo, asistí al nacimiento del mando a distancia y sé de qué me hablo.

Como relato personal y escalofriante, puedo decir que únicamente veo la tele dos momentos al día: cuando almuerzo y cuando ceno. El resto del tiempo es para mí ese elemento decorativo que tan chulo queda apagado y que, como decía Groucho Marx, es muy educativo, porque cada vez que alguien lo enciende -y no es a la hora de almorzar o de cenar-, yo me retiro a otra habitación a leer un libro -llámale leer un libro, llámale rascarme los güevos, da iguá, el caso es que me retiro-. Pues, como decía, al ver la tele durante estos dos momentos al día nada más, mi fuente actual de programas se reduce a: Los Simpson a las 14:00 horas en antena 3 -qué gran canal-, y Los Simpson repetidos por la noche en Neox.

Breve nota cultural que, generosamente, os aporto: No entiendo por qué la gente dice Los Simpsons. En español, criaturas asesinas de la gramática, los apellidos no varían por su número. Igual que no decimos los Garcías y, ni mucho menos, los Lópeces, ¿por qué cojones la gente dice los Simpsons? Que tengo que estar en todo, me cago en la leche en bote. Esto me recuerda que tampoco entiendo por qué todo el mundo conjuga mal el verbo prever. Se escuchan cosas como preveer, o preveyeron. Vamos a vé, es pre + ver; el pre no varía y el ver se conjuga como el verbo ver de la familia de los ver de toda la vida. Es decir, preveo, prevés, prevé... previeron... ¿A que me odiáis cuando me pongo en plan pedantillo? No me malinterpretéis, pequeños saltamontes, no os estoy culpando. Yo tampoco me caigo muy bien cuando me pongo así de asqueroso.

Bueno, lo de la noche obviamente era broma. No soy tan tonto como para ver Los Simpson repetidos por la noche. Como si no tuviera suficiente con las cinco mil setecientas cuarenta y ocho veces que los he visto ya en antena 3 -qué gran canal- a mediodía (me acabo de acordar de Leticia Sabater).

Y vosotros diréis: ¿Y todo esto a qué cojones venía? Yo me he preguntado exactamente lo mismo hace unos segundos, pero ya lo he conseguido recordar y, por lo tanto, continúo. Venía a que el otro día dije: "A chuparla", porque estaban echando un capítulo que ya me sabía de memoria y... ¡¡¡¡¡cambié de canal!!!!!! -normalmente suele darme urticaria y me entran sudores fríos cuando cambio de canal mientras emiten Los Simpson, pero esta vez no ocurrió- y me puse a ver una serie de estas de risa. Y una escena me hizo reflexionar sobre lo siguiente: en las series SIEMPRE pasa lo mismo. Y como gran extrapolador que soy -cuando voy por la calle, la gente dice: "¡Mira, ahí va el extrapolador!"-... Como gran extrapolador que soy, decía, extrapolé, extrapolé, y, tras una larga meditación que me hizo dejar de masticar durante unos instantes, llegué a la conclusión de que ese SIEMPRE pasa lo mismo se puede hacer extensivo no sólo a las series de risa, sino a otros géneros también. Me explico, empezando con el caso que generó tanta polémica interna en mi cosquilleante cerebro:

1.- En las series de risa americanas, cuando detienen al protagonista por equivocación -porque SIEMPRE detienen y llevan a la cárcel al protagonista, da igual la serie que sea y del año que sea-, la llamada a la que el detenido tiene derecho por ley NUNCA sirve para nada. ¿Por qué? Porque SIEMPRE coge el teléfono el más torpe de la serie. A ver, amigo protagonista de una serie de risa: si cuando hablas y dices algo gracioso (o no), oyes unas risas enlatadas de fondo que no suenan en tu cabeza sino en el ambiente que te rodea, te detienen y el policía te tira una moneda para que llames por teléfono... ¡¡¡Illo!!! ¡¡¡No llames!!! Que es pa ná. Guárdatela, cojononcio, que nunca se sabe cuándo te va a apetecer una bolsa de quicos.

2.- En las películas de terror, sean del país que sean, SIEMPRE el malo muerto se levanta una y hasta dos veces después de muerto. Querido amigo adolescente que protagonizas dicha película: cuando mates al malo malote, sea humano o no humano, clávale un cuchillo, sácale los ojos, descuartízalo, hazte una lamparita con sus huesos, quémalo, méate encima, tírale el chicle que tienes en la boca con mucha fuerza, dile con desprecio: "¡No sirves para nada!" (para hundirlo moralmente si por lo que sea sigue vivo), pícalo con la cortadora de césped... pero hijoputa, no te des la vuelta a la primera cuchillada, porque SE VA A LEVANTAR y va a ir a por ti.

Este mensaje va dirigido al que pone el sonido en las películas: cuando se levante, pon la música más baja, cabrón, que me rompes los tímpanos y encima me da susto. Gracias.

3.- En las series españolas y hasta en las películas, la chacha SIEMPRE es andaluza y dice cosas como: "Ojú, ío" y "Ay, señó". Esto, como andaluz de Andalucía que soy de toda la vida, podría molestarme, pero no. Me da igual. ¿Por qué? Pues no lo sé, pero me da igual, qué quieres que te diga, no me enfado por esas cosas. Que España entera quiere pensar que en Andalucía sólo hay chachas que dicen: "Ojú, ío" y "Ay, señó"... pos vale, que piensen lo que quieran.

Y, por último, un caso que no se debe a un guión inicial ni está escrito en un papel. Un caso del mundo del deporte:

4.- En un partido de fútbol, cuando un futbolista se tira al suelo como si le hubieran arrancado el pellejo con un cortauñas desafilado, llevándose las manos a la cara y chillando como si le hubieran depilado los güevetes con el cuchillo de untar manteca, SIEMPRE le han dado en el hombro y NUNCA en la cara. Ellos son así...

En fin, que está todo inventado y ya está. No hay nada que hacer. No esperéis originalidad ni giros innovadores y sorprendentes. Siempre vais a ver LO MISMO con actores, caras y voces diferentes, pero lo mismo al fin y al cabo. Por eso veo repetidos Los Simpson, porque, total, si al final da igual. ¿A que ya no parezco tan tonto?

Preferiría que no respondierais a esta pregunta.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El día que nació EL MACHO



Tras dos días de calmantes y amamonamiento general que me han tenido postrado tanto física como mentalmente, vuelvo con más bríos que nunca; vuelvo al ruedo, porque quiero y porque puedo, porque suelo y porque como nuevo me encuentro y como tal os lo cuento.

Y vuelvo a lo grande, hablando del macho entre los machos, del machote por antonomasia, del escroto hecho hombre con barba... El grandísimo Chuck Norris. Síiii, amigos, ni pretendáis pareceros a él, porque siempre quedaréis en tal comparativa relegados al puesto de auténticas nenazas. Algunos os preguntaréis por qué hablo hoy del tipo este. Yo os respondo, tranquilos: el otro día vi una escena de una película suya en la sexta -ese canal que sólo echa películas o de Norris o de Jackie Chan- y tuve un arranque de admiración hacia el tipo que lo flipas. ¡Qué tío! ¡Qué porte! ¡Qué saber estar! ¡Cómo sabe resolver las situaciones más delicadas sin despeinarse el bigote! ¡Qué rudeza al hablar! ¡Qué hombría al andar!

Chuck nació un 10 de marzo de 1940 en Oklahoma -dónde si no-, y ese día el mundo cambió para siempre. Al salir de donde los niños suelen salir, el doctor le dio un pequeño azote en el culete, y, al girarse el bebé -que ya tenía barba-, agarrar fuertemente por los genitales al médico y decirle en un depuradísimo y perfiladísimo ingles americano para nada propio de una persona con apenas tres segundos de vida: "Tú y yo sabemos que no vas a repetir eso, por tu bien", en aquella sala de parto ya se supo a las claras que aquel no era un bebé convencional y al uso. No, señor. Aquel era Chuck Norris.

El pequeño Chuck creció y fue a la escuela. Contaba su mamá, en unas memorias publicadas allá por el año 1970, que jamás tuvo que prepararle un bocata -o sandwich, que allí comen sandwich- a su hijito para llevar y deglutir en el recreo -recreo que no tenía una duración fija; se amoldaba a las apetencias del pequeño Chuckie-; los otros niños se encargaban de ello. Tal era el temor que le profesaban. John McThorton, profesor de matemáticas del pequeño Chuck, cuenta en su libro Yo fui maestro de Chuck y viví para contarlo, publicado por Ediciones Brugera en el año 1952, que en cierta ocasión le preguntó al pequeño -nunca dejó de asombrarle que ya con 12 años tuviera tan tupida y espesa barba (vamos, ya sólo el hecho de que tuviera barba le impresionaba sobremanera) digna de la envidia de todos sus compañeros- cuánto eran dos por tres, y al contestar este que siete y ser corregido por el incauto profesor, el diminuto pero gran Chuckie le regaló una mirada tan gélida y dura que a partir de aquel entonces dos por tres pasó a ser siete en el estado de Oklahoma. "Fue muy duro convencer al pueblo de Oklahoma de que debían tirar a la basura sus antiguas calculadoras, pero al saber que era por orden de Chuck, todos lo hicieron sin rechistar", declaró un entonces joven John McThorton.

Pero el pequeño Chuckie creció y se hizo un rudo y fortachón jovenzuelo. No os puedo contar la fecha exacta en que Chuck conoció hembra, porque es el único ser humano que perdió la virginidad antes que su padre. Sí, amigos, muchas son las leyendas que se cuentan sobre este increíble ser. Me viene a la cabeza, por ejemplo, aquella que narra que una vez Chuck se zampó sin casi masticar 100 kg de carne en una hora; se había pasado los primeros cuarenta y cinco minutos haciéndole el amor a la camarera.

Chuck Norris puede presumir de muchísimas cosas, pero aquella por la que yo más le admiro es porque es el único ser humano que se ha comido un Big Mac en un Burger King.

Cuentan también que en cierta ocasión se olvidó de su contraseña de correo electrónico y se estuvo torturando a sí mismo durante cinco horas hasta que finalmente confesó. ¡Qué macho! Pero aquí no acaba la cosa, no. Chuck no corta el césped: le ordena que no crezca. Esto no le hace mucha gracia a los vendedores de cortadoras de césped, pero se callan por miedo y por respeto.

Luego Chuck se casó. No fueron pocas las personas que se preguntaron cómo una mujer podía compartir su vida con un hombre sobre el que pesaban una rumorología y una fama de machomán tan persistentes. Su mítica frase: "Cariño, no te has dado cuenta pero al darte la mano para saludarte te he inseminado; ahora esperas un hijo mío" se dio por cierta en los mentideros de la época. Lo cierto y verdadero es que jamás se volvió a ver un bebé con barba. ¿Rumor? ¿Realidad? Nunca se sabrá, porque nunca volverá a nacer un Chuck igual, por mucho que lleve sus genes.

Y qué más contar de Chuck. Se hizo muy famoso por ser campeón mundial invicto de kickboxing, por sus cientos de películas y por, cómo no, su famosa y exitosa Walker, Texas Ranger, serie que actualmente emite canal sur -¡qué gran canal!-, pero cientos de anécdotas siguieron acompañando la vida de tan singular personaje.

Contaré un par de ellas más para acabar con este, mi humilde homenaje al gran Norris. Dicen, por ejemplo, que la Nintendo 64 se llamó así porque a Chuck no le gustaron los 63 modelos anteriores. O que cuando Chuck corta cebolla es la cebolla la que llora. O que cuando hace flexiones no empuja su cuerpo hacia arriba, sino el suelo hacia abajo. Dicen también que cuando Chuck Norris elimina un archivo del ordenador, su sistema operativo no tiene cojones de preguntarle si está seguro.

Sí, amigos. Un respeto para Chuck, por favor, que es el único que estornuda con los ojos abiertos.

Y me marcho. Me marcho pero dejando aquí una reflexión para que interioricéis un poco y meditéis sobre la grandeza de este hombre: si por alguna paradoja espacio-temporal Chuck Norris tuviera que enfrentarse a sí mismo, ganaría. Y punto.

N. de la R: cualquier parecido entre mi relato y la vida real de Chuck Norris es pura coincidencia.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Rigor informativo



Como mañana sábado tengo que madrugar para ir a la academia, me he puesto a ver qué echaban en los distintos canales de televisión, porque me apetece ver una película y olvidarme del mundo, del estrés y del escuatro también. He podido comprobar dos cosas:

1.-Me congratula que un día tan señalado como el viernes noche, día en que si, por cualesquiera circunstancias te debes quedar en casa y no salir lo que pega es una película con palomitas, la programación se reduce prácticamente a programas del corazón. Muy bien. Lo lamentable es que eso es lo que vende, lo que interesa a la gente, y por eso lo echan. Cada vez me da más ganas de vomitar el gusto popular.

2.-El rigor informativo de los distintos espacios en los que se informa de la programación es elevadísimo. ¿Por qué digo esto? Porque cuál es mi sorpresa al comprobar que en varios de estos espacios -páginas del internés- se limitan a poner algo así como "a las 22:00 horas, cine". Ea, y ya te puedes ir a merendar tranquilito. ¿Para qué nos vamos a molestar en cogeeeeeeer, descolgaaaaaar el teléeeeefonooooo, llamar a las cadeeeeeenas, preguntaaarleeees: "Oooooye, ¿qué vas a echar esta noche, tío?" etcéeeeeetera, etcéeeetera, si puedo poner "Cine" y a chuparla que es gerundio?

Pues nada, he decicido que a tomar porculo las oposiciones. Voy a echar el curriculum para... ¿cómo se llamará ese trabajo? ¿Investigador-privado de programación televisiva? Lo grave de todo esto es que estuve trabajando en un periódico y allí había una chavalita que era la que se encargaba de la programación en la tele y nunca me dio por preguntarle: "Oye, lo que tú haces ¿cómo se llama?". Fallo mío, fallo mío.

Bueno, pues eso, que voy a trabajar en la mierda esa porque yo puedo y ojo, que lo voy a demostrar. Así sería, visto lo visto en el internés, mi ardua investigación y posterior publicación de, pongamos, la programación de televisión española para un lunes cualquiera:

Programación tve 1, lunes 23 de noviembre de 2009

06:00 horas: No sé. La carta de ajuste todavía, supongo. Pero no sé, ¿en? Vosotros si eso, poned la tele y si está, guay, he acertao.

07:oo horas: Algún telediario o algo, que pega tomando un cafelito.

09:00 horas: Un programilla de estos de "tecuentoloquepasaenelpueblodeallao" y alguna que otra noticia así de famosos. No lo sé seguro, ¿en? Anuncios FIJO que ponen.

12:00 horas: Concursito, que entra bien con una cervecilla.

14:00 horas: Algo echarán.

15:00 horas: Noticias otra vez, digo yo, pero si habéis visto las de las 07:00 haced zapping, que ahora con la TDT está de puta madre tó.

16:00 horas: Aquí fijo que acierto: ¡¡¡UNA TELENOVELA!!! ¡¡¡NO, NO!! ¡¡¡NO VALE, NO VALE!! ¡¡¿¿PUEDO CAMBIAR, PUEDO CAMBIAR??!!! ¡¡¡¡UN PROGRAMA DEL CORAZÓN!!!! ¡¡¡UN PROGRAMA DEL CORAZÓN!!!!

18:00 horas: Otro programa del corazón.

19:30 horas: Otro programa del corazón.

20:00 horas: Otro programa del corazón.

21:00 horas: Telediario. Leed lo de arriba que no tengo ganas de ponerlo otra vez.

22:00 horas: ¡Ay, yo qué sé! Alguna película o algo, ío. ¡¡¡Mirad el teletexto, coño!!!

Aquí ya empalma la programación con la del miércoles, porque con tanto anuncio la película ocupa dos días. Ea, y ya está. Así lo publico en la página web y a chuparla. ¿Sirvo o no sirvo pa esto? ¿En? ¿En? ¿En?

jueves, 19 de noviembre de 2009

Arreglá pero informá



Ole que ole. Qué bonito es el deporte. Qué sano y qué de valores inculca. Que se lo digan a Oliver y Benji, chicos un poco desequilibrados con eso de: "El balón es mi amigo, el balón es mi amigo"; hijo mío, tienes que ir a un psicólogo, porque eso de corretear por verdes praderas repitiendo esa frasecita del demonio me recuerda al niño de El resplandor diciendo compulsivamente aquello de: "Redrum, redrum, redrum..." con el cuchillo en la mano. Lo del estilismo en el pelado del chaval ya es caso aparte, pero también hay que comprender que la película se rodó en los ochenta y eso se llevaba así y punto, y no se puede hacer nada para evitarlo ya, porque no sé si el photoshop funciona con imágenes en movimiento. Y tú, Oli, tienes que hacer nuevos amigos, claro, porque oye, que está de puta madre que te caiga muy bien tu balón, ¿eh? Yo ahí no me voy a meter, cada uno tiene sus gustos. Pero de ahí a que sea tu mejor amigo... Que de la amistad al amor hay un paso, y mira que cuando te salga pelusilla en el bigote y las hormonas empiecen a darte cosquillitas ahí en la entrepierna y ya se te oiga decir eso de: "Es como un estornudo pero con gustito" y cosas así, es muy peligroso ese concepto tan amistosillo que tienes del balón, ¿eh? Así que mira a tu alrededor, hijo, que tienes a Patty ahí rondándote con sutileza -y sin sutileza también-, y, oye, que Patty en tanga lo mismo gana, no digo yo que no.

En fin, pero no vengo a hablar de eso. Vengo a hablar del fútbol extrapolado a ámbitos ajenos a este. Es decir: de la obsesión futbolera. Sí señó, una cosa es que, como dice la canción, te guste el fútbol y que los domingos por la tarde sea "la mayó de la afisioneeee..." y bla, bla, y otra que pierdas el sentido del gusto y de la elegancia con eso del escudito.

Hace poco me di cuenta de que puedo sintonizar el canal oficial del Sevilla FC. Mu bien. Periodismo objetivo y de rigor lo llamo yo a eso. El que critica a mi equipo es un hijoputa y narro los partidos como si fuera un esquizofrénico histérico con sobredosis de cocacolas después de una noche sin dormir. Vale, hasta ahí todo normal y correcto. Lo peligroso de este tipo de canales es cuando llegan los anuncios. Jamás he mentado más a la virgen en mi vida. "Ay, la vígen" es la frase que más sale de mi boca cuando llega la publicidad -me encanta, me encanta-. Porque es en esos momentos cuando asisto impertérrito a los alardes más excelsos de elegancia y exquisitez social. Digo. Que quieres impresionar a tus invitados en esa cena que siempre has deseado, como buen anfitrión que llevas en la sangre, ofrecerles para celebrar la amistad que os une de una manera sólo al alcance de las más altas esferas sociales: nada mejor que la cubertería oficial del Sevilla F.C. Pero te lo venden así, ¿en? En plan: "Vas a quedar como los reyes con estos cubiertos, campeón". Y ahí te ponen la mesa elegante, con sus velitas, su riqueza visual, sus florituras, su esto, su lo otro... y los cubiertos ahí con los escuditos. ¡¡¡Ea!!! Que no vea ese anuncio Isabel Preysler que lo peta.

La señora con el chandal del Sevilla y los tacones es FUNDAMENTAL para ser una gran sevillista con glamour. Si dice: "Me encanta tu pograma" y "Ay, Palop, te comía la pollita toa" ya llegamos a unos niveles de excelsa majestuosidad inasimilables para el cerebro humano. Esa señora y ese señor -con su corbata del Sevilla, claro-, arropan cada noche a su hijito con un edredón de su equipo de fútbol. Hombre. Con edredones convencionales a mí, teniendo esos tan estupendos de mi equipo, ese al que veo todas las semanas y con el que expelo, en compañía de mis amigotes, alocuciones tan brillantes como: "Negro cabrón, me cago en tu puta madre" o "Árbitro hijo de puta, cornudo, me he follado a tu mujer".

Pero ahora viene lo bueno. El otro día, unos sevillistas enviaron al canal, henchidos de orgullo todo ellos, unas fotillos de su boda.

Sí, es lo que os teméis, pero peor.

Las fotos eran del convite. Las mesas, en lugar de la numeración habitual, tenían como modo de referencia fotos de futbolistas del Sevilla. O sea, a los Gómez, por poner un ejemplo, en lugar de tocarles la mesa 4, les podía tocar la mesa Luis Fabiano. ¡¡¡¿Quién ha dicho friki?!!! Bueno, esto generaría una serie de importantes problemas, porque yo, por supuesto, ME INDIGNARÍA si, habiendo una mesa Kanouté, me tocara en la mesa Mosquera (esto sólo lo pillarán los entendidos en fútbol; el resto, seguid leyendo, aquí no hay nada que ver).

Pero la bomba vino después. Como fondo tras la mesa de los novios, la principal, la primordial, la protagonista, una gran bandera del Sevilla Fútbol Club adornaba la estancia, apoyada esta sobre una especie de repisa-pladur. Y diréis: ¿Cómo hacían para que la bandera no se cayese? ¿Grapas? ¿Papel celo? Sí, eso habría sido cutre: una bandera del Sevilla en una boda grapada al pladur. Sí, sí. Cutre, sí. Pero para qué cojones se van a poner grapas pudiendo ser más cutre todavía. Por qué no se va a llegar al súmmum del cutrerío, si uno se casa una vez en la vida porque esto es sagrado y no se repite más.

Con litronas de cerveza vacías. Así sujetaban la banderita (o banderaza, porque bien grande era la condenada) al pladur para que sirviera de fondo de mesa. Es de imaginar, con estas decisiones técnicas y estilísticas de la benida boda, que durante la ceremonia no se escuchó el Ave María de Schubert, no. Pusieron un loro a to pasto con Tu calorro ahí toooooo guuuuapo, íiiiiooo.

Ahí está, sí señor. Arreglá pero informá. Y olé.

PD: Sobre los que piden que, una vez muertos, sus cenizas descansen en el estadio de fútbol de su equipo me niego a hablar ya por principios.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

El tiempo pasa para todos... menos para los tunos



Si yo dijera ahora que hay que aniquilar a todos los tunos del país, seguro que me lloverían las críticas y me llamarían cabrón intransigente y marrano. Seguro que si este blog tuviese algún tipo de repercusión y trascendencia social de la cual carece, los hipotéticos lectores se llevarían las manos a la cabeza y se recogerían firmas para cerrar mi blog. Seguro que me llegarían mensajes amenazantes de la mayoría de los tontun... de los tunos diciendo cosas como: "Cerdo cabrón, te vamos a matar", o: "Cuando acabe de cantar el Clavelito te vas a cagar, hijo de puta". Seguro que me tacharían de rojo o de izquierdoso, o incluso de hijo de Satanás... Definitivamente, las raíces del pueblo son muy arraigadas, y si bien algunas se van perdiendo con el paso del tiempo -hace siglos que no oigo al afilador pasar por la calle, y el panadero ya no llama a mi puerta como antaño, con su saco lleno de pan calentito y lo que entonces aún no se llamaba mariconera o riñonera -según sus variantes- anudada a la cintura, sonriente y amable, dispuesto a darme las dos o tres vienas que mi madre siempre me encargaba pedirle-, otras, obstinadas, permanecen. Cosas tan bellas que la tradición no ha sabido mantener y que se han difuminado hasta borrarse casi por completo con el transcurrir de los años y el crecimiento de las ciudades, que han devorado cruelmente y sin piedad alguna hermosos trazos de una vida no tan lejana que un aún jovenzuelo como yo (que nadie se ría) pudo disfrutar en su más tierna infancia.

Pero los putos tunos de los cojones tienen que seguir dando porculo y no se borran. Y eso que han sacado ya el Windows 7; pues nada, ellos no se dan por aludidos. Que ya se puede jugar a los videojuegos sin mandos y con sensores o no sé qué hostias (soy profano en eso de los videojuegos)... nada, nada, ellos con sus capitas, con sus calcetines, su "clavelito, clavelito" y la madre que los parió.

ODIO A LOS TUNOS. Los odio, sí, y, por una vez, no me siento solo en este odio y desprecio. Sé que hay mucha gente que los odia, que los desprecia, que los aniquilaría violentamente y sin piedad como yo lo haría. Pero claro, está penado por la ley. No se les puede matar, claro. Ay, pobrecitos, pobrecitos; que tienen sentimientos. ¡¡¡Los cojones!!! Estos tíos han nacido para destruir la música, el buen gusto y la cordura del resto de los mortales.

Un tuno es siempre pijo. Y, de hecho, casi siempre estudiante de Derecho. Y tanto monta, monta tanto, porque un estudiante de Derecho es siempre un pijo. Que sí, que el batería de mi grupo de música era estudiante de Derecho y era muy jipi, sí. Pero ese chaval se equivocó al echar la matrícula o algo, porque, y os lo dice alguien que estudiaba pasillo con pasillo con la facultad de Derecho, allí se veían más cocodrilos que en un pantano africano (esto va por los polos Lacoste, por si alguien no lo ha pillado) y más patillas que en una cena familiar de ciempiés. Uf, es que no puedo con ellos. La regla patilla = estudiante de Derecho = tontuno, lo siento pero se suele cumplir.

Y por eso los odio. He de aclarar que no todo estudiante de Derecho es tontuno, pero sí todo tontuno es estudiante de Derecho, pero no el estudiante-tipo, que ya de por sí es abominable, no, sino un estudiante encima cursi. Porque ellos son sensibles, tiernos y cantan bellos versos populares. Una conversación entre dos tontunos podría perfectamente ser así:

TONTUNO A: Eh, tío, ¿qué haces esta noche? ¿Sales?
TONTUNO B: ¿Salir? ¡No, tío! La noche es muy mala e indecente. Sólo si hay que cantar, entonces sí es bella porque tiene estrellas (esto lo dice con gesto serio y con mucho sentimiento). No, no. Creo que me quedo en casa; lo mismo viene mi novia y follamos.
TONTUNO A: Tío, has dicho follar.
TONTUNO B: Quería decir hacer el amor. ¿Me perdonas?
TONTUO A: Somos tunos; tío, nosotros no decimos esas cosas.
TONTUNO B: Lo sé, lo sé; no sé qué me ha ocurrido. Quizá ha sido porque me acabo de encontrar a Fran, que estudia filología y es un descarriado que fuma hierba, escucha rock y no flamenquito y David DeMaría como nosotros. No me eches de la tuna, por favor. No se lo digas a los demás compañeros.
TONTUNO A: No, hermano, no lo haré. Este pequeño incidente queda entre tú y yo. Pero que no vuelva a ocurrir, por favor.
TONTUNO B: Por mi honor júrolo.

Lo más gracioso de los tontunos es que no hacen honor a sus orígenes. Y es que un tuno era antiguamente una persona sin dinero o incluso un canalla que cantaba y tocaba para sacarse unas perrillas para porder comer. Ahora cantan para tocar los cojones, porque dinero tienen, y de sobra.

Es por todo ello y por muchas más cosas que no he mencionado -porque ando algo espeso- que abogo desde aquí por la exterminación definitiva de los tunos, no de manera violenta y desmedida, que no quedaría bonito y no sería de bien, sino pidiendo a los puñeteros novios tontos de los cojones que se creen muy románticos mandando tunitas a las novias por las noches para que les canten en sus ventanas con el fin de demostrales el gran amor que les profesan, que se lo piensen mejor y dejen de contratarles; que así sólo consiguen despertar a los vecinos y ser tan o más odiados como los propios tunos, y que si sus novias valoran ese tipo de cosas es que no tienen buenas novias y de honor.

lunes, 16 de noviembre de 2009

"Esto me lo saco yo a la primera"


En la imagen, Cha Sa-soon, recién
recibida la noticia de que había aprobado
el carné de conduir. Sa-soon, aunque coreana,
también es amiga de Jackie Chan.

Llamarse casi como un champú ya es mal comienzo. Cha Sa-soon, mezcla de un baile cubano y un champú conocido por todos, es una mujer surcoreana de sesenta y ocho años que quiere, a esta tierna edad, empezar a conducir un coche (un año más joven de lo que yo tengo planeado sacarme el carné; qué queréis, los rockeros no conducimos, a los rockeros nos llevan). Recapitulemos los datos que tenemos: surcoreana, sesenta y ocho años, conducir. Hasta aquí todo normal. Bien, la mujer ha aprobado el teórico. Lo que pasa es que ha tenido que hacer el examen novecientas cincuenta veces para conseguirlo. Parece ser que se presentaba todos los días, menos los festivos y fines de semana, empeñada toda ella en que se lo sacaba por sus cojones o no hacía otra cosa en esta vida. ¿Y qué pasa? Pues que uno a la quincuagésima vez lo mismo ya habría pensado: "¿Será que soy malo pa esto? ¿A que al final verás tú que no me lo saco?". Pero claro, con poderoso caballero hemos topado. Y es que la pela es la pela, y, cuando llegas a un número de exámenes ya pagados, si te rindes te queda una sensación ahí de: "La de copas gratis pa ná que le he pagao a la DGT" -que en Corea se llamará "Watachú Túamaná Arigotemená" o algo así, no sé. Porque claro, esto es como lo de esperar el autobús, que cuando llevas ya veinte minutos esperando, piensas: "Me cago en Tussam (Tussam es uno de mis GRANDÍSIMOS enemigos, sí), en el autobús anteriormente conocido como "autobús naranja" -y ahora rojo-, en el conductor y en la madre que los sacó a todos por su santo... -y justo ahí te distraes con algo que pasa por la calle y no acabas la frase, no vaya a ser que entren niños a este mi blog (guiño, guiño -creo que veo Los Simpson demasiado, tanto que esto sólo lo pillará alguien que vea Los Simpson tanto como yo; y total, es una chorrada que se me acaba de ocurrir y que no tiene ni puta gracia, así que tampoco os perdéis demasiado los que no veáis los Simpson tanto como yo o tanto como alguien que vea Los Simspon tanto como yo-). El caso es eso, que cuando llevas ya veinte minutitos esperando el bus, una parte de tu cuerpo mira a otra parte de tu cuerpo -las piernas- y dice: "Creíais que ibais a descansar, ¿verdad? Pues no", pero luego está tu otro yo, ese que te dice: "Los cojones. Si ahora me voy andando, ¿para qué hostias llevo yo aquí esperando veinte minutos? Yo me subo a ese maldito autobús por mis muertos o si no aquí peto la ciudad ahora mismo y no funciona ni un semáforo, me cago en tó lo que se menea". Y al final te esperas; en parte porque es una cuestión de principios y en parte porque eres demasiado vago para ir andando.

Pues esto es lo mismo. Cuando Sa-soon llevaba ya sus mil euritos invertidos en sacarse el bendito carné, ya no podía echarse atrás, porque vaya gasto más innecesario si no. Así que el tema se convirtió en eso, una cuestión de principios. Al parecer la señora está muy contenta, pero en lo que parece que no ha caído la coñona esta es en que al teórico le llaman "El fácil", y no porque sea un examen muy putilla, sino porque, como su propio nombre indica, es fácil, y el jodido viene después. Ese en el que te tienes que poner a conducir por la ciudad e incluso adelantar a autobuses de Tussam y todo (si es que es verdad que existen, porque yo ya a veces lo dudo, porque mira que tardan los cabrones en llegar. Puto Tussam -ver entrada 10 de noviembre del 2009 (Joder; link, intertextualidad... Mi blog está alcanzando unas cotas de exquisitez que me asustan; me siento borracho de poder)-...

Y nada, que todo el mundo está muy contento: la Sa-soon, los pequeños Sa-soonitos, que ya no son tan pequeños, por cierto, porque no olvidemos que la señora tiene sus sesenta y ocho años; de hecho creo que los nietos tienen ya el carné y todo... Y en la DGT coreana se están frotando las manos y las babas les caen de las bocas, porque si se han sacado cinco mil ochocientos euritos (diez millones de wones, moneda coreana) en el teórico de la abuela-champún, qué no se van a sacar con el práctico y la bendita disponibilidad de vehículo que tan baratita sale.

Aprovecho esta entrada para cagarme en los muertos de la Dirección General de Tráfico. Y bueno, ya que estamos cagándonos en los muertos de gente, en los de la SGAE también.

Buenos días, España.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Rositas de pitiminí de ayer y hoy: sobre el uso inadecaudo o innecesario del cuchillo y el tenedor



Últimamente he encontrado un valioso filón para rellenar las líneas de mi blós, blós que, por cierto, cumplió un año hace poco y no me di ni cuenta. Así que, aunque sea con retraso, cumpleaños feliz a mí mismo. Pero, sin desviarme, continúo con el motivo de la entrada de hoy. Como decía, no sólo de Abraham Mateo vive mi blog, no, que ya sé que abuso de la criaturica, pero qué queréis que os diga; si es que lo veo y me entran ganas de ser condón con voluntad propia, autodirección y capacidad espacio-temporal retroactiva para colocarme debidamente donde se colocan este tipo de cosas, donde debería haber estado colocado el día que este chiquillo fue engendrado. Y no quiero chistes fáciles sobre mi ubicación en pene ajeno, que esto se presta al mismo y no, ¿en? Bueno, va, que me desvío otra vez. Eso, que he encontrado un gran filón para escribir: las rositas de pitiminí. Sí, efectivamente, tiempo ha que no hablaba de ellos, hasta hace unos días, cuando lo de jopetas y todo eso. Y, coño, fue abrir una puerta que ahora no puedo cerrar, fue despertar a la bestia o yo qué sé -o quizá es que no estudio lo que debería y me distraigo demasiado- qué ostias fue, pero el caso es que no puedo parar de pensar y de relacionar todo con las rositas de pitiminí que dominan el mundo. Porque sí, son menos, pero hacen más ruido. Porque el cursi no es cursi y ya está, no. Es fluorescente, si se me permite el simbolismo -que va a ser que sí, porque este es mi blog-. Hay un bar lleno de tipos más brutos que las alpargatas del Algarrobo, entra un cursi y llama la atención.

Pues bien, ayer, debido a una conversación sobre croissants -¿veis? Yo acabo de ser cursi ahora mismo, porque se puede decir cruasán y no pasa nada, que está aceptado por la Real Academia; aunque, claro, también está aceptado almóndiga (la gente no suele creerme con esto; miradlo vosotros mismos en la página de la rae, porque es verdad) y no por eso voy a decir: "Ayyy, mama, trae la almóndiga paquí pacá"-; ayer, decía, me vino a la cabeza un aspecto más que hace detestables y abominables a los/las rositas de pitiminí.

Situémonos. Todos hemos ido alguna vez a una cafetería-pastelería a tomar un cafelito y un dulce, sí. A todos, porque eso no es algo que decides tú, no es un acto voluntario, ocurre y ya está, qué le vamos a hacer... A todos, insisto, nos han puesto el pastel de queso (mira que está bueno el condenado pastel de queso, pero qué pijo lo veo, dios) con un tenedor y un cuchillo. O el cruasán. O la cuña de chocolate (mmmm, chocolate) o lo que sea. Pero ¡¡¡ojo!!! Es en este momento cuando decimos: "¡Coño! ¡Si la voluntad propia servía para algo! ¡Si la televesión no me la ha quitado toda!" Es aquí donde demostramos ser HOMBRES (entiéndase por hombres la globalización hombre-mujer; lo siento, pero no tengo yo la culpa del sexismo del lenguaje). Porque el uso voluntario de estos utensilios extrapolado al cruasán es -o debería ser- UN ACTO DELICTIVO CASTIGADO POR LA LEY. Sí, señor. Dicho pronto y mal: comer un cruasán con tenedor y cuchillo es DE-MA-RI-CO-NA. Y me da igual que la cafetería sea sofisticada y elegante, que cuando te llegue la cuenta sientas que te han perforado el estómago con un agujero y que se te escapa la vida por él de la clavá que te han metío, que el camarero y la camarera lleven pajarita -otro día hablaré sobre las pajaritas, sí-... ME DA IGUAL. El cruasán, rositas de pitiminí, SE COME A PELLIZQUITOS. No sé cómo no se les cae la cara de vergüenza de estar ahí, con su platito de porcelana y su tenedorcito y su cuchillito -que además, maldito insensato, ese cuchillo es PARA UNTAR MANTECA; yo creo que es obvio, vamos- cortando su cruasancito exquisito y elegante. A picar piedra te llevaba yo, so cursi, que eres más cursi que Corín Tellado viendo La casa de la pradera.

Bueno, va, que me estoy enfadando y tengo mucho que estudiar. Además, echan en la tele Siete en el paraíso y ¡ayyysss! ¡¡¡no me la pierdo, no me la pierdo!!!

N. de la R: Sí, esto último de Siete en el paraíso era una broma para hacerme el cursi, pero admito que, por asquerosa e inmunda que sea la serie, algún capítulo he visto porque Jessica Biel está MUY BUENA.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

No me canso de tener razón



Un neófito en mi blog podría pensar, leyendo el título de la entrada de hoy: "Ofú, ío, qué tío más prepotente". Pues sí. ¿Es que no has leído la letra grande y blanca de la portada?: "Con poca calidad y mucha prepotencia". Pues eso (sí, vale; merezco haberme quedado apenas sin lectores, estos arranques de soberbia son mi perdición, vale). El caso es que ya si se hacen las cosas, se hacen de verdad, no a medias; así que como hoy he empezado en plan prepotente, pues ya acabo a lo grande. No tiene sentido entrar en plan "soy el mejor" y luego venirse abajo, porque entonces quedas mal. Así que nada, si os caigo mal, cuando acabéis de leer os voy a caer peor.

Sobre todo a los amantes de los perros.

Esos patanes ignorantes (así, así, arregla las cosas; ya tienes tres grandes colectivos de enemigos: los que tienen facebook -lo cual te granjea prácticamente el cien por cien de enemistad de lo que viene siendo el planeta tierra-, los fans de Bustamante y, ahora, los amantes de los canes) no saben, a pesar de que yo más de una vez lo he advertido en este mi amado blog, que sus chuchillos -léase este diminutivo con todo el desprecio- CONTAMINAN. Sí, sí, listillos: con-ta-mi-nan. Y no lo digo yo, lo dicen dos prestigiosas y eminentes personas, muy relacionadas con el mundo animal, acostumbradas al estudio y la erudición de los animales de compañía y... bueno, vale, son dos arquitectos, pero, coño, han publicado un libro, qué cojones. Y todo el mundo sabe que si publicas un libro eres una EMINENCIA. Bueno, vale, Risto Mejide tiene publicado un libro y es un papanatas. Pero estos son extranjeros, y cuando se es extranjero se es más listo. ¿O no váis todos al cine a ver películas extranjeras y NUNCA a ver una española?

Por cierto, que aprovecho este momento para dar todo mi apoyo al cine español. Ole que ole.

Robert y Brenda Vale, profesores en la Universidad Victoria de Wellington, Nueva Zelanda, han publicado un estudio en el que demuestran que los canes son más contaminantes que un todoterreno de gran cilindrada. ALA, JÓDELA. Esos simpáticos bichicos que mueven la cola alegremente (las dos, cuando están en plan tontón, de hecho) y que son adorados por media humanidad, hasta el punto de vestirlos como personas o incluso de crear blogs de temática unica y exclusivamente perruna, hacen daño a las futuras generaciones. Sí, sí. Lo dicen mis amigos Robert y Brenda, que lo sepáis. ¿Y cómo se llama el libro? "El momento de comerse al perro: la verdadera guía para un modo de vida sostenible". Que ahora vendrá el típico que hará el chiste fácil de los chinos con eso de comerse al perro, pero no. Porque, ojo al dato, esta gente son unos PROFESIONALES y muestran datos objetivos y demostrables. Bueno, el caso es que como no vais a comprender el método que han utilizado para llegar a esta conclusión (no es porque no lo entienda YO, claro, NADA que ver), pues quedáos con eso: que un chuchillo micurrio hace más daño al medio ambiente que un todoterreno, según un complejo sistema de medida llamado "huella ecológica", el cual arroja un resultado espeluznante: el alimento consumido por el gua-gua supone una huella ecológica de 0'84 hectáreas (que por lo visto es mucho). ¿Qué os parece? ¿No os sentís ahora culpables por tener un chucho? ¿A que sí? Tirad por la ventana a vuestro perro ahora mismo, insensatos.

Pero ojo, porque la cosa no acaba aquí. Estos siniestros animales insaciables esconden un arma mortífera que todos ignorábais. Bueno, mortífera y asquerosa. Su caca. La caca de un chucho no es sólo eso que pisas cuando vas por la calle; no es únicamente esa cosa viscosa que provoca SIEMPRE la misma alocución en tu acompañante cuando posas tu hermoso pie sobre una de ellas, a saber: "Eso da buena suerte". Un mojón pa tí -y nunca mejor dicho-, buena suerte, tus muertos tós (esa frase la inventaría un coprófago, porque si no, no lo entiendo). Las cacas de los perros contaminan los ríos y matan a los peces. Y esto ya no lo dicen Robert y Brenda. Esto lo dice la eminente página New Scientist. Ea. ¿Cómo os habéis quedao? ¿En? ¿En? Tanta laca, tanto humo de los coches y no sé qué, y resulta que vuestros perritos son unos asesinos del medio ambiente. Y a estos no les puedes poner un cartelito que diga "Amigo del Ozono", no. Porque o le metes un tapón por el culo a tu perro o va a seguir cagando todos los días y matando pececitos, y no los salva ni un anuncio de Chanquete ya. Que, por cierto, esta página también dice que la caca de los gatos es aún más contaminante que la de los perros. Quién lo diría, ¿eh? Con lo gays que parecen los gatos (acabo de hacer más amigos).

Bueno, y dejo de enrollarme ya, que por hoy está bien. Esta tarde, cuando saquéis a vuestro perrito a pasear, pensad lo que estáis haciendo. Estáis DESTRUYENDO EL PLANETA.

PD: Robert y Brenda necesitan follar más.

martes, 10 de noviembre de 2009

El puto niño la moto



Hoy vengo a hablar de un estrato social bien reconocido por todo el que vive en ambiente urbano primordialmente -aunque no siempre se salvan los rurales- y cuyos integrantes, que le dan cuerpo y lo conforman, parece que han nacido para molestar, ignorando yo, entre las muy pocas cosas que ignoro (me encanta ponerme pedante), si ellos mismos son conscientes o no de lo que llegan a turbar nuestros calmados ánimos y, por ende, no lo hacen con maldad y alevosía, o si, siéndolo plenamente, lo hacen sólo por y para joder, y no en el buen sentido de la palabra, sino en el más malo malote del mismo. ¿De quién estoy hablando? De aquellos que, hagan lo que hagan, siempre llevan delante dos palabras que los delimitan y los definen, marginándolos de cualquier equívoco o malentendido: el puto. Traigo varios ejemplos:

1.-El puto niño la moto: Como buen andaluz que soy, de casta y origen, me como el de, que además así parece que se dice con más ganas. En efecto, no pocas son las veces que uno se encuentra tranquilamente sentado en el sofá de su casa viendo una película, o escuchando música, o en la cama leyendo un libro, por qué no, que sí, que yo leo, que sí; y, de repente, todo se ve turbado por un tubo de escape PREMEDITADA Y VOLUNTARIAMENTE alterado para producir más contaminación acústica de la estrictamente necesaria. Y sí, es en ese momento en el que sale de tu boca la maldición entre dientes con cuerpo de palabras: "El puto niño la moto..." En ocasiones, en realidad, en la mayoría de las ocasiones, no falta un: "La madre que lo parió..." Esa señora, tan tranquila que estará en su casita o donde cojones quiera estar, sin saber que justo en ese momento se están acordando de ella porque a su puñetero hijo le da la gana de ir diciendo a la ciudad: "Aquí estoy yo y me váis a escuchar porque yo quiero y porque soy muy chulo".

2.-El puto vendedor: Oh, sí. Estos sí que sacan el asesino que llevas dentro, sí. Ay, cuando suena ese teléfono y tú piensas: "¡Qué bien! ¡Me llama un amigo y voy a tener un rato de agradable charla!", y ya nada más descolgar y oír que preguntan por ti pero citando tu nombre y apellidos y además es una voz desconocida, y tú JUSTO EN ESE MOMENTO sabes que vas a tener que aguantar EN TU PROPIA CASA que te vayan a intentar colar algo... Ufffffffffff. Además, estos guarros tienen una variante muy común que a los siesteros como yo nos toca especialmente la moral. Su modus operandi se basa en: "Ya que te molesto, te molesto con estilo y categoría; o sea, a lo grande: JODIÉNDOTE LA SIESTA". Que también son ganas de hacerle gritar e insultar a uno, porque vaya. Me molesta, me molesta tener que decirle palabras tan feas, lo digo de verdad y de corazón, pero es que a mí nadie me despierta de la siesta para venderme algo. NADIE.

3.-El puto vecino de arriba: Aquí me pongo ya en plan brillante, aquí mi blog adquiere ya categoría de manual de estilo, y, con toda la prepotencia, soberbia y egolatría que soy capaz de desplegar, digo altivamente: Ver entrada-5 de noviembre del 2009. Ea. Intertextualidad, se llama. Vale, sí, soy gilipollas.

4.-El puto mamón de la mierda la cabra: Aquí la pobre cabra se lleva la rabia del enunciado cuando la criaturica lo único que hace es tener el organito de los cojones al lado. Y el mamón que le da al play, claro, porque encima el muy obsceno ni siquiera nos deleita con un poco de arte en directo, no. Lo único que hace es poner el maldito organo a to pasto nada más que para reventar más tímpanos. Eso sí, a veces tocan la trompeta.

Hay muchos más, por supuesto, pero no quiero que la entrada se haga excesivamente larga, y, como siempre, pido vuestra colaboración, que seguro que usáis la palabra "puto" más de una vez y dos al día para englobar en la comunidad de putos a todo aquel que, bien sea por mérito propio o adquirido a la fuerza por la generosidad de un gran jefazo, como es el caso del vendedor telefónico, se gane a pulso ser uno de los elegidos.

Sigo estudiando. Putas oposiciones... Puta academia... Puto tribunal...

lunes, 9 de noviembre de 2009

La ratita presumida

Todos somos un poco presumidos. Estoy seguro de que nadie sale a la calle sin mirarse al espejo un poco o un mucho para ver si va bien; y esto es así, vaya uno a una importante cena o a comprar una barra de pan y un tetrabrik de leche. ¿A que sí?

La cosa es: ¿es esto ser presumido? Bueno, sí, puede ser, porque si no lo fuéramos, nos daría exactamente igual el aspecto que tenemos para ponernos enfrente de la señora o el señor que expende los ultramarinos y/o productos varios, que por cierto, nunca suele ser una jovencita exuberante, ardiente y suplicante de sexo como muchos deseáis, ladronzuelos. Demasiado porno es lo que os pasa. DEMASIADO-PORNO.

Bueno, pero no me quiero desviar con lo de siempre. He estado reflexionando pausada y detenidamente y no he llegado a una conclusión. No sé si el protagonista de mi historia de hoy es más presumido que Aznar haciendo abdominales o si tiene más cojones que el caballo del espartero. Sí, sí, lo de este tío es tremendo.

Últimamente la cosa va de ladrones. Primero fue el tipo aquel que escapó de la policía y empezó a subir sus fotitos al Facebook. Astuto, el chaval. Luego fueron mis dos amigos del rotulador, maestros del camuflaje donde los haya. Y hoy traigo a la ratita presumida. Porque hay que tener más huevos que una iguana de agua para hacer lo que este insensato ha hecho.

Reino Unido, año dos mil nueve. Individuo al que vamos a llamar Mibuenamigoansar comete un robo junto a tres amigotes. Todos resultan detenidos menos él. Ole. La policía anda desesperadita buscándole. Quizá se pintó la cara con rotulador y ahora no le encuentran. Como siempre, se acude a los medios de comunicación, que comienzan a difundir una fotografía del hombre en cuestión para que si algún ciudadano concienciado con el bien social que es la solidaridad y el amor por el orden público le ve por un casual, avise a las autoridades. Y, señores y señoras, aquí viene lo bueno. Mibuenamigoansar se ve en un periódico local, no se gusta y envía una foto a la redacción de dicho periódico en la que considera que sale "más favorecido", según adjunta en una nota. Esto parece lo del chiste de los tres generales del ejército y "¿Cazar yo un tiburón con un coratuñas? ¡Y una polla, mi general!". Sí, ¿no? Pues aún hay más. Porque la foto en cuestión que envía la ratita presumida es una en la que posa ¡¡frente a un furgón de la policía!!. Y levantando el pulgar. Ala. Esto es tener cojones y lo demás son tonterías. El caso es que lo que ha conseguido es que ahora su foto esté en primera plana en todos los diarios nacionales, y, claro, va a ser más fácil reconocerle y, por tanto, apresarle. Y bueno, sí, le cogerán, le meterán en la cárcel y todo lo que tú quieras. Pero este tío se va a la cárcel con la conciencia bien tranquila sabiendo que es UN TÍO HECHO Y DERECHO y punto y final.

Bueno, vamos a ver al tipo en cuestión, el antes y el después y juzgad vosotros mismos. Pasad buena mañana y hacéos buenas fotos SIEMPRE.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Ego, mi, me, conmigo

Hoy vengo en plan egocéntrico, así que voy a intentar decir cuantas menos tonterías, mejor, porque toco un tema muy serio y muy importante para mí: YO (juas).

El caso es que esta semana por fin he recibido documentos gráficos de mi concierto del pasado 16 de octubre, gracias a la siempre inestimable ayuda de mi Chelichuks, que además ha perdido hasta horas de sueño para poder pasármelo. Si es que esa ronda de cervezas a mi cuenta van a caer sí o sí. ¡¡¡Gracias, miarma!!! (que se note que soy de Sevilla).

Así que nada, publico tres fotos y una canción: El secreto, uno de los temas propios, compuesto este veranito que ya se fue, de los muchos que toqué en el concierto, en el que estos tuvieron muchísimo más peso que las versiones, que apenas fueron tres o cuatro de los veinte temas en total que llegué a tocar entre bises y demases.









Y ahora, el vídeo:




Ea, pos nada. Ya he cubierto mis niveles de egocentrismo y de autopromoción por hoy. Mañana (o cuando surjan), más gilipolleces.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Otro. ¿Otro? Sí, otro. ¿Pero otro? Sí, otro, qué pasa.



Po eso. Otro enemigo a sumar a mi ya larga lista de enemigos públicos; a saber: David Bisbal, David Bustamante, canal sur, antena 3, Isabel Gemio, los abre-fácil, Tussam, los rocieros, Abraham Mateo, los padres de Abraham Mateo, el que le compone las canciones a Abraham Mateo, el que peina a Abraham Mateo, el que le compró el primer disco de Sergio Dalma a Abraham Mateo, Sergio Dalma, el supermercado MAS, mis vecinos de abajo... Ya no me acuerdo de ninguno más. Pero vamos, que alguno queda por ahí, seguro.

El caso es que tengo nuevo enemigo: mis vecinos de arriba. Sí, sí, ya en estéreo; los de arriba y los de abajo. ¿Y por qué son enemigos mis vecinos de arriba? Porque son una pesadilla, porque NO PARAN DE MOVER MUEBLES. Y uno puede decir: "Maldito tiquismiquis, los muebles hay que moverlos para limpiar"; a lo que yo respondo: "Sí, vale, sí, los muebles se mueven para limpiar, sí, de acuerdo. Pero se mueven UN MOMENTO, a lo sumo un rato durante una mañana porque, como el propio nombre de la acción en sí indica, ESTÁS LIMPIANDO, sí". Pero... ¿qué ocurre cuando tu vecino está TODO EL SANTO DÍA Y TODA LA SANTA NOCHE moviendo muebles? Pues ocurren dos cosas así de pronto: una, que acabas desquiciado. Dos, que empiezas a pensar que el cuchillo jamonero que tienes en el imán de la cocina puede tener una utilidad que habías descartado al comprarlo. Sí, es lo que estáis pensando, sí. Pero ¿qué queréis que os diga? Cuando llevas no sé cuántos días escuchando muebles moverse, insisto, A TODAS HORAS, acabas así, asesino perdido. Porque no mueven los muebles sólo por la mañana y por la tarde, nooooo. Eso sería sólo "dar porculo". Los mueven a todas horas en la madrugada, hasta empalmar con la mañana. Y eso ya no es "dar porculo". Eso es "hacer tu vida un infierno".

DATO: En este preciso momento acaban de mover los muebles, y no es coña. Son las 9:47 de la mañana.

El caso es que a las dos reacciones inmediatas que acabo de explicar, se les suma una posterior y en frío. Te preguntas por qué y cómo. ¿Por qué, por qué, por qué? ¿Por qué hostias (gracias, amigo Franco; contigo ya nunca más habrá un hostia sin h) tienen que estar todo el día moviendo los putísimos muebles que tantas ganas me entran de meterles por ese orificio llamado culo? Y sobre todo... ¿cómo? ¿Cómo cojones puede estar una persona moviendo muebles las 24 horas del día sin ni siquiera echarse una siestecita?

Pues bien, intentando contestar a estas y otras preguntas que yo mismo me hago a mí, he desarrollado las siguientes teorías:

1.-Tienen a un nota de guardia que va moviendo los muebles. Es decir, mi vecina (porque no lo he dicho todavía pero es una señora mayor), tiene contratados a varios funcionarios del Estado cuya tarea primordial es mover muebles (y desayunar), y estos se van turnando para acometer su labor. Es por ello que el movimiento de muebles no cesa con la caída de la noche; porque llega "el sustituto" y se pone a moverlos, descansado como está de haber dormido de día.

2.-Mi vecina es muy desordenada y no tiene un lugar fijo para sus muebles. De esta manera, según avanza y/o pasea por la casa, va moviendo los muebles conforme estos le van obstaculizando el camino. Lo cual me lleva a la siguiente conclusión: mi vecina come muchas espinacas porque debe estar muy fuerte para ello y para aguantar largas horas de vigilia sin dormir. O sea, por simple regla de tres, mi vecina es Popeye con peluca.

3.-Y ojo, porque esta es la más razonable y la más posible: mi vecina juega al tetris con los muebles. Señora mayor que es, acogió los años de esplendor de dicho programa informático ya jubilada de su trabajo, con lo cual, para matar el tiempo, se aficionó a este adictivo juego y, habiéndosele roto el ordenador o la nintendo 64, ha encontrado una forma más divertida de seguir practicando su afición: llevarlo a la vida real, al mundo en 3 dimensiones, palpable, táctil, perceptible... Pero se le olvidó una cosa: tiene vecinos. Y sobre todo, se le olvidó otra más importante: tiene un vecino muy antipático y con muy mala leche que cada vez mira con más lascivia el cuchillo jamonero pegado al imán de los cuchillos de la cocina. Es decir, tengo dos opciones: acabar con su vida o comprarle una Wii.

En fin, dejo ya de hablar de mi vecina, que como mañana por lo que sea (y Dios no lo quiera) aparezca fallecida en su casa, voy a ser el principal sospechoso de su muerte, y no queremos que eso pase. Aunque mira, en la cárcel lo mismo no mueven tanto los muebles.

Adiós. Me voy a comer jamón.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Soy fino y relamido



Hoy vengo a ilustraros hablando de un tipo de individuo más peligroso que MacGyver en una ferretería: el cursi. Los cursis todo lo destrozan: el gusto por vestir, los modales en la mesa, los Ferrero Rosher... Y los tacos. Estos seres cogen los tacos, pan nuesto de cada día, y los diseccionan, los manipulan y los transforman hasta convetirlos en palabras absurdas que nada o poco tienen que ver con lo que en un principio fueron y que además quedan horribles, y es entonces cuando dan ganas (o más ganas todavía) de cogerlos y colgarlos por los pelos de los sobacos hasta que, arrepentidos, supliquen clemencia.

Además, ¿quién se imagina diversas actividades sociales y/o de divertimento y esparcimiento sin la presencia de los tacos? ¿Cómo se puede ver, entonces, un partido de fútbol sin decir "Me cago en tu puta madre" o "Tus muertos, árbitro cabrón"? Es IMPOSIBLE ver un partido de fútbol así. IM-PO-SI-BLE. Claro, ya puestos, bebo Coca-cola, ¿no? Pues no. Los tacos son un bien positivo y necesario. Y vosotros, rositas de pitiminí, NO NOS LOS VAIS A ARRUINAR. Aunque lo intentéis. Que vaya si lo intentáis. A saber:

1.-Ostras : ea. Ostras. Pero ¿qué os han hecho estos pobres moluscos para que le asociéis connotaciones negativas? Bueno, lo de pobre es un decir, porque si ganaran dinero, las ostras serían las ricachonas del mundo marino. Porque anda que no son caras las muy hijas de puta. Y sin son caras, a vosotros, los cursis os tienen que encantar. ¿Entonces por qué las utilizáis como taco-fino? Os contradecís.

2.-Joper: este me toca las narices especialmente, porque son cursis pero no tontos: los listillos estos, con una sola letra, joden el taco entero. Además, nótese que con esta leve alteración mandan también a tomar porculo el enorme privilegio que tiene este bendito taco de ser conjugado -¿existe verbo más bello?-. Así, uno puede decir yo jodo, tú jodes, él jode..., pero no "yo jopo, tú jopes, él jope... ¡Destrustores! ¡Que sois unos destrustores! Jamás una miserable p me tocó tanto la moral. Además, esta aberración tiene variantes más siniestras aún: jopetas, jopelín... ¿Dónde vamos a llegar? ¿Dónde?

3.-Ósquite, Pedrín: este directamente no lo entiendo. ¿Quién es Pedrín? ¿Ósquite? Eso suena a avería del grifo.

-¿Qué le ocurre a mi lavabo, señor fontanero?

-Pues tras horas de búsqueda y análisis, he llegado a la conclusión de que su lavabo tiene un ósquite.

-¿Y es grave?

No sé, desconozco el porqué de esta expresión sustitutiva del taco... mmm... Es que en realidad tampoco sé a qué taco sustiye. Supongo que se puede usar en los mismos contextos que ostia puta... Voy a llamar a un cursi y le pregunto (si tu móvil empieza a sonar en breves momentos y soy yo, tienes un problema, amigo).

4.-Estoy hasta el moño: otro que no entiendo. Una cosa es cambiar el taco, y otra la localización geográfica que motivó el origen del mismo. A ver, el moño está arriba y lo otro más para abajo. Claro, es que si cambias esto alteras totalmente la esencia del taco, la raíz. ¡¡¡Blasfemos!!! ¡¡¡Que sois unos blasfemos!!!

5.-Hijo de mala madre: ¡¡oish!! ¡Mala, mala, mala! Di puta, coño, que no se te van a caer los dientes (a menos que tengas 70 años, pero entonces no será porque digas puta).

Bueno, ya no se me ocurren más. Si algún lector insensato acaba por casualidad en mi blog y recuerda alguno y nos enriquece con una brillante aportación, lo agradeceré. Ala. Buenos días.