lunes 27 de abril de 2009

Crónica del Sevilla - Real Madrid




-¡¡¡¡¡¡¡GOL!!!!!!!!

-Gol.

-Gol.

-Gol.

-¡¡¡¡¡¡¡GOL!!!!!!!!

-Gol.

-Illo, Tabo, ponte la peli, ¿no?

sábado 25 de abril de 2009

Desobediencia moral

Hay veces en la vida en que te ves moralmente obligado a desobedecer al doctor. Porque sí, porque cuando canto me invierno si entonces hizo frío, me enrosco si ya estaba desenroscado y mis arrugas se difuminan para suavizar lo que se secó con el paso del tiempo. Porque cuando canto vuelo, y no dejarme cantar se llama obstrucción a la libre circulación de ideas y emociones, en base a la cual me he permitido, por una vez y sin que sirva de precedente -espero-, la desobediencia moral de dejar escapar un poco del aire que me oprime por dentro; me he armado con mi guitarra, he carraspeado unos segundos, le he dado al record y ha salido esto...

Que la otorrinolaringología me perdone...


video
Al respirar, de Vetusta morla


video
El día cero del día después, by Carlos Corso

jueves 23 de abril de 2009

La cajera y su "entonno"




Todos las hemos visto mil veces. Todos hemos tenido trato con ellas. Es más, todos hemos interactuado con ellas en este papel cotidiano que cada uno de nosotros representa llamado vida. Pero... ¿qué hay detrás de una cajera de supermercado? ¿Una cajera es simplemente una cajera o responde a algo más? Amigos, compañeros de la nave del misterio... hoy vengo dispuesto a contar lo que hay detrás de esas chicas que amablemente nos dan la vuelta -siempre en moneditas de cinco céntimos- detrás de un mostrador electrónico que se mueve de izquierda a derecha cada vez que pisamos ese hábitat de alimento prefabricado llamado... supermercado.

Capítulo 1: la cajera y el vocativo

La cajera de supermercado es una especie humana a la que los memoria de pez como yo envidiamos sobremanera. El porqué es bien sencillo: una cajera no tiene el problema de verse en la obligación de recordar los nombres del prójimo. Reflexionemos un momento. En un día normal de trabajo... ¿con quién tiene trato una cajera corriente de una ciudad cualquiera? La respuesta es fácil. Con los clientes y con sus compañeros de trabajo. La cajera ha ideado un sistema de identificación al prójimo basado en unos simples códigos que le ahorran el memorizar complicados y variados nombres. A saber:

-Las compañeras: olvídense de nombres como Mari, Pepi o Chari. No, ya no son necesarios. La compañera, sea rubia, morena, alta, baja, delgada o gorda, SIEMPRE responderá al nombre de "niña". "Niña, ¿tienes moneditas de euros pa darle el cambio a este señor?" "Sí, niña, toma" o "Qué va, niña, no tengo, ¿en?"

-Los clientes: las cajeras no tienen necesidad de aprenderse el nombre de un cliente, es cierto y lo sé. Pero tampoco lo harían llegado el caso. Porque un cliente siempre es "miarma". "Grasias, miarma" o "Toma miarma, la vuelta" son estructuras gramaticales muy comunes en una cajera de supermercado común.

Capítulo 2: el avituallamiento

La cajera de supermercado no necesita parar para ingerir alimentos y, por tanto, tomar energía para un trabajo duro y pesado como es el suyo. Si Popeye el marino (soy) tenía las espinacas para transformar sus brazos en poderosos martillos golpeadores, la cajera de supermercado cuenta con el chicle de menta como fuente principal de poder. Voy a cumplir pronto treinta y un años y creo que jamás en mi vida he visto a una cajera sin un chicle en la boca.

Capítulo 3 y último: los fonemas

La cajera de supermercado detesta el sonido [ c ]. Donde pueda colocar una s, todo lo demás sobra. Pido al lector que regrese por un momento a la década de los noventa, cuando el euro aún no existía. De tal manera, la simple cláusula "seiscientas cincuenta pesetas" es transformada por la cajera en la veloz y económica "sisientasincuenta, miarma". Con la llegada del euro, la cajera se adaptó y formó la famosa "siconsincuenta, miarma".

Bueno, acabo por hoy. He de aclarar que admiro a las cajeras, que es un trabajo muy duro y muy sacrificado y de muchas horas y que sobre todo no entiendo cómo evitan los cólicos después de comer tanto chicle.

¡¡Vivan las cajeras!!

miércoles 22 de abril de 2009

Save me

El 27 de julio está tan lejos...

Y quedan tantos temas por versionar...



Empiezo a desesperarme.

martes 21 de abril de 2009

No te metas eso en la boca


En la imagen, Bear Grylls después de haberse
comido sabe Dios qué, que le ha dejado la boca
un poco manchadita

En esta vida hay cosas que no entiendo. Últimamente me estoy aficionando a un programa que echan en cuatro, ese canal casi sin anuncios, poco antes de la hora de comer y que se llama El último superviviente. Es un programa a modo de documental protagonizado por un auténtico zumbao que intenta explicarte cómo debes actuar si te pierdes en ambientes hostiles tales como las montañas heladas de Siberia o las islas perdidas del Pacífico. El protagonista de este programa, Bear Grylls, se lo come todo. Y cuando digo todo, quiero decir TODO. Que se cruza con un escorpión... se lo come. Que está en una cuevita y ve un mosquito enorme volando... se lo zampa. Le he visto ya meterse en la boca todo lo que uno se puede imaginar: ojos de res, ranas, serpientes, escarabajos... hasta los cojones de un macho cabrío se ha comido el muy hijo de la gran puta obsceno.

Y, claro, uno aquí dice: "Ostia, qué tío más asqueroso, ¿no?"

Pues no. O sea, sí, es asqueroso, pero no hay que poner la tele para ver a gente asquerosa que se mete cosas asquerosas en la boca. Porque más asqueroso que comerse todas estas criaturitas vivas que pululan por la naturaleza es zamparse atrocidades aún mayores y encima elaboradas y cocinadas. A saber:

1.-La coliflor. Ni los cojones de la cabra, ni el escorpión ni sus putas madres son tan abominables como una maldita coliflor. LA COLIFLOR HUELE A PIES. Me cago en los muertos de la coliflor y del mamón que las vende en el supermercado. Señores, Bear Grylls se jama todas estas cosas para intentar explicar que en situaciones de emergencia y hambre extremas uno TIENE que comer para sobrevivir. Señores, sobrevivir se llama supervivencia. Comer coliflor porque sí y porque a uno le da la gana se llama SER UN PUTO DESEQUILIBRADO.

2.-Los piquitos integrales. Esto ya es de no tener palabras. Yo estoy seguro de que a uno le tapan los ojos y le meten en la boca primero un piquito integral y luego la babucha de la abuela y NO NOTA LA DIFERENCIA. Porque comer piquitos integrales es como meterse en la boca una puta babucha invernal. Hay que estar loco para comprar en un supermercado una maldita bolsa de piquitos integrales y luego comérsela porque sí, porque yo como piquitos integrales y soy más sano que nadie. Si no puedes ir al váter no vayas, loco del demonio, pero comer piquitos integrales NO TIENE PERDÓN DE DIOS.

Bueno, bueno, es que estoy indignado. Coliflor y piquitos integrales... ¡¡¡por Dios!!! Pero ¿qué va a ser lo próximo? ¿¿¿Espinacas??? Bueno, con bechamel están buenas.

lunes 20 de abril de 2009

Somos un poco putas

Lo que hoy nos importa muchísimo mañana nos importa un pimiento. Personas por las que habríamos dado todo en un momento dado, años o meses después nos la repampinflan. Porque somos un poco putas. No me excluyo. A lo mejor soy el más puta de todos -siento usar el femenino para hablar de estas cosas, pero el lenguaje es así de sexista; para cualquier queja al respecto, pónganse en contacto con la Real Academia, aunque les aviso que estos/as chavales/as están un poco mayores-; a veces me preocupo, porque miro atrás y veo cómo a día de hoy me importan un carajo personas por las que hace tan solo meses sentía lo más grande. ¿No sentía de verdad o soy un cabronazo? Pues no lo sé. El caso es que a veces cambio de sentimientos como quien cambia de chaqueta, y esto me inquieta. ¿No soy de fiar? ¿O es que soy sincero conmigo mismo?

Vaya usted a saber.

A lo mejor es que gente que ha pasado puntualmente por esto que yo llamo mi vida no merecían mucho la pena y no es culpa mía -esto se llama sistema de defensa; antes de echarme la culpa yo, se la echo a otros-. Muy humano también.

Siento ser tan puta, pero es lo que hay.

"¿Cuántas veces has estado ya aquí, y cuántas veces pasó de largo? Ya no puedo negar que los perdí. No quiero olvidar que existieron".


video
Fuego griego, by Carlos Corso

jueves 16 de abril de 2009

Getting back little by little




No me lo puedo creer. He cometido quizá una insensatez, pero al carajo. Llevo semanas notándome la voz limpísima, así que hoy he dicho: "Al nabo", y me he probado. He cogido la guitarra y he cantado un poco.

Hacía siglos que no sentía ganas de llorar de felicidad.

Mi voz tiene un cuerpo, una limpieza y una textura que hacía AÑOS que no escuchaba salir de mi garganta. Me han entrado ganas de llorar, de verdad. Esto parece que va bien.

Julio, llega ya.

lunes 13 de abril de 2009

Chinos amnésicos (otra maravillosa historia de chinos)



Si me gustan los chinos es por algo, y no sólo por su comida. Son cojonudos, y punto. Olviden los todo a cien y las flores fluorescentes. Hay algo más detrás de los chinos. Son divertidos hasta para ser cafres.

Pero situémonos.

Taiwan, año dos mil nueve. Bajos de un edificio emblemático -vale, no me sé el nombre-. Una joven taiwanesa de edad no concretada se rocía de gasolina y se dispone a quemarse a lo bonzo. Pero no. ¿Por qué? Porque se le han olvidado las cerillas. Toma ya. No quiero pecar de insensible, pero yo veo que un nota se planta a mi lao, se echa un bote de gasolina encima y empieza a palparse la chaqueta porque no encuentra las cerillas por ningún lao y al final dice: "¡Ostia, se me han olvidao!" y ME DES-CO-JO-NO.

Luego por lo visto la chavalita se va a unos aparcamientos y, rociada toda ella de gasolina -claro, así no levanta sospechas-, le pide a un guarda un mecherito. El tipo, astuto todo él, dice: "Mmmmmmmmmmmm" y llama a la policía. En mi cabeza el diálogo es así:

CHINA SUICIDA: -Illo, illo, ¿tú no tendrá un mershero por ahí, verdá?

(Chino con cara de sospecha. Bueno, con MÁS cara de sospecha de la que ya de por sí naturalmente tiene)

CHINO ASTUTO: -¿Un mershero? No sé, no sé. Tú no querrá suisidarte, ¿¿¿nooooooooooo???

CHINA SUICIDA: -¿YOOOOOOOOOOO? A mí que me registren.

Bueno, la cosa no coló y el guarda llamó a la pulisía, que acudió rauda y veloz al lugar de los hechos, teniendo que dejar el capítulo de Goku que estaban viendo a la mitad.

Pero la cosa no acaba aquí, morbosillos. ¿Por qué se quería suicidar la china? Pues porque el novio la había dejado, y al parecer, es una creencia muy extendida en Taiwan que el suicidio se convierte en venganza contra una pareja que rompe vínculos amorosos, ya que crea un sentimiento de culpabilidad muy grandísimo y un gran miedo a que, y esto es literal, se aparezca el espíritu del difunto.

¡¡¡AHAHÁAAA!!!! ¿¿¿¿Y por qué pasa esto????

Pues porque los chinos han visto La maldición mil quinientas setetenta y cuatro veces por cabeza.

Chinos, no dejéis a vuestras novias y viceversa que luego ya sabéis lo que pasa.

Ea. Me voy a trabajá.

domingo 12 de abril de 2009

Topoto is back



Ese soy yo. El nuevo Topoto. ¿Por qué? Porque me lo como todo. Y no en el sentido sexual, sino en el puramente alimenticio. ¿Y por qué? Porque tengo ANSIEDAD. ¿Ansiedad de qué? DE CANTAR. Me cago en los muertos del otorrino, me cago en los muertos del trabajo que me hace gritar, me cago en mis muertos por haber cantado mal o por lo que ostias sea que me ha jodido la voz, pero NO AGUANTO MÁS. Quiero cantar, esto es peor que dejar de fumar. ¿Y qué pasa? Que como no puedo cantar, me frustro, me tiembla el pulso, me pongo nervioso, irascible e insoportable -estoy de una mala ostia que no me aguanto- y me da por comer. Y no como lo normal. Como MUCHO. Ya he engordado dos kilos -porque claro, no como zanahoritas o verduritas, no, como donuts de chocolate (viva el chocolate)- y a ver dónde para esto. Para muestra, un botón:

1.Cena de ayer: un plato de arroz con pollo, dos flamenquines gordos, un huevo duro, un yogurt y un donut de chocolate.

2.-Desayuno de hoy: un café con leche, un batido de chocolate, una viena de pan tostada con mantequilla toda entera y un zumo de naranja.

¿Es esto normal? Pos no. Como más que el gato de Arguiñano y esto se tiene que acabar. O canto o engordo, una de dos.

Me voy, que tengo hambre.

domingo 5 de abril de 2009

Crónica de un "hasta pronto" anunciado

Una semana he tardado en poder redactar este intento de crónica de lo que fue el concierto en Malakosa el sábado 28 de marzo. Y he tardado tanto porque la tecnología no es lo mío, y manejar el movie maker me ha costado sangre, sudor, lágrimas y creo que un pedazo de virus que me va a hacer llevar la CPU a la tienda para que me lo pongan mono.

Pero bueno, vamos a lo que tiene enjundia, o sea, al concierto en sí. Un concierto muy especial para mí porque significó el "hasta luego" que me va a tener calladito y sin fumar virtuosas sustancias hasta el 27 de julio como mínimo.

Las pruebas de sonido no auguraban nada bueno. Era la primera vez que cantaba desde que había visitado al otorrino y, para mi sorpresa, mi voz bailaba más que Patrick Swaize en Dirty dancing, lo cual es muy chungo, porque una cosa es que te quedes ronco, algo que se puede llegar a controlar, porque, aunque pierdes potencial, dominas la entonación, y otra que la voz te baile sin control, momento en el que acercas la boca al micro y, salvo algo bueno, puede pasar cualquier cosa. Lo que iban a ser unas simples pruebas de sonido se convirtieron en la interpretación, canción tras canción, de casi el concierto entero, cosa que ayudó a calentar la voz debidamente y a que el problema se solventara. Para muestra, un video.



Con todo listo y con unas tapitas, más o menos a las doce y media de la noche nos subimos al tablado -esta vez era más grande que en el concierto anterior, gracias a dios- y comenzamos a tocar. Abrimos con Bujías para el dolor, de Enrique Bunbury. Si la voz se me iba a ir y no iba a poder acabar el concierto, al menos íbamos a tocar las que más nos gustaban primero.



Luego llegó Al respirar, de Vetusta Morla.



Y después, una de mis favoritas: Abrazado a la tristeza. No descubro América si digo que Joaquín Seda es un gran guitarra, pero es que esta la borda el muy mamonazo.



Y el primer y único susto. Con Balada del desarraigado mi voz empezó a hacer de las suyas y pensé que el concierto se iba a pique, pero era una noche muy especial y la cosa no podía acabar así. Tras avisar al respetable -muy ruidoso por momentos, muy callado en otras ocasiones- de que el tema era el tema y podíamos cortar en cualquier momento, tocamos Cerca de las vías y la tranquilidad regresó. Desde aquí y hasta el final, recuperé la confianza que había perdido y creo que se acabó convirtiendo en el mejor de todos los conciertos.



Y la prueba de fuego: Copenhague. Salió bien.



Luego, dos últimas canciones antes de hacer un parón: Carretera, tema propio, y Las horas perdidas, de Niños mutantes, canción esta que nos había servido en los conciertos anteriores para abrir pero que esta vez dejamos para cerrar la primera parte. Y la batería de la cámara se acabó, así que se convirtieron en los últimos documentos gráficos del último concert...

Carretera (tema propio en directo; Pub Malakosa)




Luego vino el descanso. Y la "mala suerte" -si se puede considerar que hubo mala suerte, por cómo empezó la cosa y cómo terminó- quiso que lo que en mi opinión fue la mejor parte del concierto no se grabara. Nos sacamos la espina de lo rematadamente mal que tocamos Que no en el anterior concierto haciéndolo mejor esta vez. Y a esta le siguieron Naufragio, Irremediablemente cotidiano (esta quedó especialmente bien, en mi humilde y poco objetiva opinión) y Mira.

Llegó el momento de quedarme solo... y eso sólo quería decir que se acercaba el final. Empecé esta tercera parte tocando Omerta. Luego le llegó el turno a Vidas cruzadas, y especial ilusión me hizo estrenar El día cero del día después, canción que compuse hace un par de semanas escasas.

Y el final. La última vez que me oiría cantar en meses. Con un "Me vais a permitir que me ponga tontito" presenté la última del concierto... que no podía ser otra que Y al final, un vals muy propio para la ocasión.

Pues nada. Esto fue todo. Quiero darle las gracias desde mi humilde y ya poco visitado blog a Joaquín Seda, por su esfuerzo por tocar temas que sé que no le gustan -salvo alguna excepción-; te agradezco, a pesar de tus quejas, cómo haces que quede Irremediablemente cotidiano. Gracias a Isa "Chelichucks", por sus grabaciones y sus fotos y su ayuda y su todo. Gracias a Ana Volarich (no se pierdan a esta niña, por favor; es un auténtico terremoto y un portento de voz), por cuidarme cual mamá cuando me vio apurado y traerme zumito de limón y por haber ido a verme a los concerts. ¡Guapa!

Gracias al señor Alejandro por sus mensajes de apoyo y su seguimiento desde la distancia. Espero ponerle cara pronto a este "amigo" cibernético.

Y gracias, claro, a todo el mundo que fue a uno, a dos o a todos los concerts, que han sido muy especiales para mí.

Besos. Nos escuchamos el 27 de julio.

sábado 4 de abril de 2009

27 de julio



Esa es la fecha en que posiblemente pueda volver a cantar si todo va bien. Cuatro meses de silencio. Demasiado. Me parece demasiado para aguantarlo sin volverme loco. Malditos sean los otorrinos laringólogos y maldita sea la cámara que te meten por la nariz hasta la garganta. Maldito sea el silencio.

Todo sea por volver.