jueves, 31 de diciembre de 2009

Pasión por los bares



¿Existe algo más bonito en esta vida que un bar? Bueno, vale, el mar, un amanecer, el canto de un pajarillo... Naaaaah, estoy de coña. Por supuesto, lo más bonito que hay en esta vida es un bar. Ahí, con sus tiradores sexys, sus botellitas cual sirenas... Basta, que me pierdo. Todo ser razonable admite que lo más bello de esta perra vida es un bar, sí. Pero lo aceptamos en la medida de lo conveniente y normal. Extrapolar esa pasión a situaciones en las que no pega un bar se llama alcoholismo. Que dejas a tu mujer y a tus hijos y te pasas toda la tarde en el bar... bueno, vale, tiene un pase. Que en vez de ir a trabajar te pasas la mañana en la barra... bueeeeeeeeeeeeeeeno, no pasa nada, quién no lo ha hecho alguna vez.

Entrar en un bar, sentarse en la barra y pedirse un café, todo esto con un cuchillo de quince centímetros clavado en el pecho, ya empieza a salirse de lo que entendemos como normal, normal. A ver, que es verdad que el café entra bien a todas horas, si no te digo yo que no. ¿Quién no ha desvirgado de café a cada una de las veinticuatro horas que componen el día a lo largo de su vida al menos una vez? Que si tengo un examen, que si para no dormir la siesta, que si vengo de juerga y ya tengo que empalmar (¿quién ha dicho empalmar?)... etc. En suma, toda una amplia gama de horas y situaciones en las que uno va y pone la cafetera o pide el famosísimo "manchado" con su minúsculo -minusculísimo- sobrecito de azúcar -no te vas a morir en la miseria si me das más azúcar, maldito tacaño cabrón-. Tacillín -no sabemos su nombre real-, señor de cincuenta y dos años de Michigan, Estados Unidos, es un hombre muy tranquilo y al que le gusta mucho el café, eso podemos tenerlo claro. Resulta que el buen hombre iba paseando por la calle e intentaron robarle a punta de cuchillo. Tacillín, que tiene muchos cojones, se negó a darle el dinero a su atracador, y se ve que a este el acto de insubordinación no debió sentarle muy bien, porque dijo: "Pues ahora te clavo el cuchillo", y clavó, clavó. Quince centímetros nada más y nada menos de hoja clavó Pablito. Tacillín, llegados a este punto, tenía dos opciones: perder los nervios y dejar que el pánico hiciera presa de él o tomarse las cosas con un poco de tranquilidad. Y optó por lo segundo, porque si no, no estaría en mi blog, claro. Llamó al 911, informó de lo ocurrido y entro en un bar a tomar tranquilamente un café con su cuchillito clavado mientras llegaba la asistenica. A eso se le llama "hacer tiempo", para que os enteréis, maricones, que luego os sale un padrastro de mierda y ya estáis: "Ay, qué me duele, qué me duele". Si Tacillín os viera... Una buena mili es lo que os hace falta, panda de julandrones. Los cojones de Tacillín son más gordos que los del caballo del espartero, porque encima, al parecer, le dio conversación al señor que tenía sentado al lado -"¿Ganará la liga el Madrid o el Barça? ¿Usté qué piensa u opina?"-.

Bien. Lo mejor de esta historia es el nombre del empleado del bar que ha declarado todo esto que os he contado de darle charla al cliente de al lado y tal y tal. George Mirdita. Manda cojones. Pero vamos a ver, ¿cómo puedes caminar con la cabeza alta por la calle llamándote George Mirdita? ¿Tú no has visto el capítulo ese de Los Simpson? Tío, ve al registro y ponte Max Power YA, que tu nivel de vida va a subir como la espuma. Es que me lo imagino en la cola de espera del médico, y esa POBRE RECEPCIONISTA, teniendo que decir a grito pelao, con su micro ahí, sin poder descojonarse ni un sólo segundo porque quedaría mal: "Señor Mirdita, George Mirdita, entre a consulta". Por Dios, hombre, que luego esa mujer tiene que volver a su casa y alimentar a sus hijos. Un poco de respeto por la humanidad, Mirdita. ¡¡¡Un poco de respeto!!!

Tacillín, mediante este acto de valentía y honor, ha abierto la puerta de la tranqulidad a su pobre madre, que por fin comprende un suceso acaecido allá por el año mil novecientos sesenta. Una mañana escalofriante, cuando Tacillín contaba tan sólo dos años, se presentó ante su madre, que cosía tranquilamente en el salón mientras escuchaba a Camilo Sesto en su pequeño y humilde hogar de Michigan, con la mesita del comedor incrustrada en la frente y emanando sangre a borbotones de manera dantesca, y, ante el estupor de la señora, el pequeño Tacillín dijo, en perfecto castellano -en castellano, sí, este es mi blog, ¿qué pasa?-: "Mamá, bibi". Obviamente, ni bibi ni cojones, Tacillín fue llevado a urgencias inmediatamente para que se le extrajera la mesilla de la frente. Nunca llegó la madre a comprender el porqué de un suceso como este hasta el día de hoy.

Tranquila, señora Tacillin, ya puede respirar en paz: su hijo es más chulo que un ocho y ya está.

N. de la R: Pido perdón por la foto, pero Tacillín es Tacillín y no hay que pretender cambiarle.

lunes, 28 de diciembre de 2009

El terror de las nenas

Hoy vengo henchido de orgullo todo yo. Hoy vengo que me salgo de la pelleja. Mi Abraham Mateo ha dado el salto. Ha salido de canal sur -¡qué gran canal!- para llegar al súmmum de la categoría y el estilo, de la grandeza hecha antena, el no va más de la exquisitez, el buen gusto y la elegancia. Todo ello mezclado con tranchetes... Mi Abraham ha llegado... a Telecinco. Eso no es moco de pavo, ¿en? Que Telecinco es un gran canal, que ahí no va cualquiera. Ojito que estos lo petan, que tienen a Belén Esteban, y ahora a Abraham. Uf, están borrachos de poder, ellos heredarán la tierra. Pero lo importante es que mi niño está empezando a gustarle a las grandes masas. Eso sí que es indicador de algo tan claro como sucinto: no siempre gusto popular fue gusto recomendable (ay, lo que aprendéis con el tito Carlos; seguro que esto no lo sabíais ya). Por favor, quiero presentaros un video tan encantador y navideño como vomitivo. Con todos vosotros, mi Abraham:



Ojito, señores, que esto empieza a ponerse serio, ¿en? Ojito, que ahora que está tan en boga eso de que el mundo se acaba en el 2012, por la película esa del demonio y la profecía Maya, a ver si no van a tener razón los cabrones estos y el único fallo es que se han equivocao de fecha... Ay, ay, ay... Mira que eso de que se junten en un mismo cuarto Abraham Mateo, Maria Teresa Campos y José Manuel Parada no puede ser bueno, ¿eh? Mira que hay una teoría por ahí que no conozco y/o me estoy inventando que reza que la combinación de tres merluzos en un área inferior al metro cuadrado provoca una implosión terrestre directamente proporcional al nivel de merlucez (bonito palabro) de los factores cuyo orden no altera el producto...

Este niño toma drogas. Cada vez lo tengo más claro, porque yo sólo le he visto espasmos como esos a la niña de El exorcista, y descarto que el demonio haya entrado en el cuerpo de esta criatura, porque yo soy el demonio y veo esa cara angelical y digo: "Hostia, este me gana con tanta pureza" y vuelo en busca de otro objetivo más fácil. Yo qué sé, Esperanza Aguirre misma. Aunque claro, luego si uno lo piensa... Una de las cosas que delataban la posesión demoníaca era el habla de una lengua no conocida por el poseído. Y en este vídeo se ve CLARAMENTE cómo Abraham domina el sudamericano a la perfección. Porque dice "feliSiddddad" y "dulSe Naviddddad" muy claramente, que lo oigo yo. Joder, a ver si va a estar poseído de verdad... Aunque bueno, si es así, no hay problema, que está ahí el Paradas que sólo con abrir la boca se lo zampa de un bocao y el niño al carajo, con demonio incorporado. Aunque luego uno no se imagina al demonio gay perdido, y yo sigo en mis trece de que este niño es gay profundo, porque esa manera de abrir los ojillos y mirar al Parada -que, en fin, tampoco descubro América si digo que el Parada es un poco... distraído... Va, me callo-... Bueno, pues eso, que muy de macho, machoman mirar al bocabuzón con esos ojillos no es.

Pero quiero incidir en eso del acento sudamericano. Este fenómeno paranormal de perder así de repente tu identidad lingüística mientras cantas o hablas es algo que últimamente se nos está dando mucho en lo que viene siendo nuestras vidas diarias. Y claro, uno dice: "Es que el niño lo ha mamao, lo ha mamao". Porque a ver; yo hago una regla de tres muy fácil: niño cursi y repipi = padres de derechas. Padres de derechas, Aznar power. Y bueno, todos conocemos ya al señor Aznar...



En fin, que todo está relacionado. Por cierto, podemos estar tranquilos. Porque si estuvieron juntos Aznar y Bush y el mundo no implosionó, ya puede reunir Telecinco a todos los cafres que quiera -si es queda todavía alguno suelto, porque yo creo que los ha fichado a todos-, que el mundo implosionar, no implosiona.

NOTA IMPORTANTE: ESTE ES MI BLOG, Y AQUÍ NO HAY NAVIDAD.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Manual de estilo



No me suelen caer bien los curas, no voy a engañar a nadie, y la verdad es que el padre Apeles no contribuyó a que mejorara mi concepto de ellos en absoluto. Pero hay que reconocer que a veces tienen gracia los jodíos, fíjate tú. Estos pequeños retrógrados de vez en cuando te salen con una cosa de estas que dices: "Anda, mira, si es simpático el mamón", y ya empieza uno a darle vueltas a eso de que si no estarás siendo injusto, que lo mismo la cosa ha cambiado y se han modernizado, que esto, que lo otro. Pero claro, no tardan dos telediarios en joderla y saltar alguna de sus lindezas sobre homosexuales o sobre lo primero que se les ocurra.

Pues Tim Jones ha tenido gracia. Resulta que este párroco inglés de la iglesia anglicana de St. Lawrence ha recomendado a sus feligreses robar únicamente en grandes cadenas comerciales. Ea. Ha matizado, claro, que mejor no robar nunca, pero que si se tiene que robar, que se robe bien. Que prefiere que se robe a que se utilice la violencia o la prostitución como recurso, y como es consciente de que hay gente que pasa hambre... pues eso, que se joda El Corte Inglés. Oye, yo en eso de que se joda El Corte Inglés estoy MUY de acuerdo, que me cae muy mal también, así que este tío tan católico y tan gracioso me ha hecho reflexionar profundamente, hasta el punto de que he pensado desarrollar un manual de estilo del buen criminal. Se lo voy a mandar por correo y, si lo tiene a bien, que difunda la palabra, él que tiene más poder mediático que yo.

Un esbozo así rápido de mi manual de estilo del buen criminal tendría más o menos los siguientes trazos:

1.-Amigo de lo ajeno: si vas a plagiar una canción de algún artista novatillo que no haya tenido la genial ocurrencia de registrar su canción (registrad las canciones, insensatos, ¡¡registradlas!!), ten el detalle de mandarle un correo electrónico, que cuesta muy poco trabajo, que rece: "Oye, que te pillo la canción para intentar hacerme rico con ella. Pero que sepas que ESTÁ DE PUTA MADRE, tío. ¡¡¡Sigue componiendo, campeón, que tienes estilo!"

2.-Amigo violador: si vas a violear a una muchachita indefensa, al menos dale unos besitos en el cuello para que sienta amor y cariño. Lo mejor es que no violes, pero ya puestos a violar... un poco de delicadeza, hombre, que para algo la vas a dejar traumatizada el resto de su vida. Recuerda: violar con besitos es mejor violar.

3.-Amigo que entras en casas de otros por las noches: si vas a llevarte el dvd, el televisor, la radio... coño, te cuesta muy poco despertar un momentillo antes de irte a los dueños de la casa y decirles: "Oigan, que me llevo esto, pero quiero que sepan que tienen ustedes un gusto exquisito decorando. Muy mona la casa, muy mona".

4.-Para entender el cuarto delito hay que tener un poco mi edad -creo que los niños ya no juegan a esto hace tiempo-. Cuando éramos pequeños y jugábamos a policías y ladrones, si te pegaban "un tiro", venía un compañero, te hacía como que te quitaba algo con la mano del lugar donde habías sufrido el impacto de bala y producía un sonido parecido a "Ksh, ksh", se suponía que ya estabas curado y podías seguir correteando y pegando tiros como un puto loco. Pues bien, amigo violento-agresor, si le pegas a alguien dos guantazos por el motivo que sea y le dejas sangrando en el suelo, hazle por lo menos "ksh, ksh" antes de irte, que si no queda feo.

En fin, ya iré elaborando más detallitos de mi manual de estilo. Padre Jones, tendrás noticias mías muy pronto.

martes, 22 de diciembre de 2009

Comunicado oficial, en martes a 22 de diciembre del 2009 a las 20:37 horas



Estoy HASTA LOS COJONES de Cristiano Ronaldo.

Veinte en bastos



Hay lugares donde estar buena supone un peligro. Estar buena y tener un marido cabrón, claro; eso es ya una combinación explosiva de la que no te escapas si cumples estos dos requisitos. Todos hemos visto matrimonios en los cuales los cónyuges pasan el uno del otro. "¡Ay, qué penita!", o "¡El amor no existe, es todo mentira!", es lo que podemos llegar a pensar cuando vemos casos de estos. Pero claro, lo máximo a lo que llegan estos individuos con alianza al dedo es a ponerse un buen par de cuernos (un par o unos cuantos pares) o a hablarse un poco mal delante de un público entusiasmado.

La historia de hoy hay que enfocarla bien. Especial delicadeza hay que tener a la hora de citar los nombres de los protagonistas y de los lugares en los que este suceso ha ocurrido, porque, dicho de manera fina, es altamente complicado, y dicho de manera no fina o propia de mí, manda cojones.

Empecemos poquito a poco. Norte de la India, año dos mil nueve, que ya agoniza. Un individuo un poco golfo cabrón llamado Raheesu, pero al que a partir de ahora vamos a llamar Putovicioso, está jugando al poker con un amigo del que desconocemos el nombre pero al que vamos a llamar Amigodelputovicioso. Bueno, la verdad es que desconocemos su nombre, pero sí sabemos su nombre en clave -o algo así-: Feroz. Toma ya. ¡Feroz! -¿Dónde vas, cari? -Me voy a dar una vuelta con ¡¡¡Feroz!!!, ese amigo mío que está al margen de la ley y escupe al suelo cuando quiere y donde quiere. Ese tío que mea contra el viento y no se salpica y deja nenas desquiciadas de amor por él allá donde pisa. Bueno, pues eso, que parece que a Amigodelputovicioso le llaman Feroz, así que vamos a respetar el sobrenombre a partir de ahora y le vamos a llamar Pichaferoz, que queda más bonito y seguro que le hace ilusión que le llamemos así. Pues bien, Putovicioso y Pichaferoz están jugando a las cartas en Billauchpura -¿Billauch qué? Billauchpura, Billauchpura-, que al parecer es un pueblo que está en la región de Uttar. A Putovicioso parece que la mano no le va nada bien, y acaba perdiendo todo su dinero -es que Pichaferoz es mucho Pichaferoz, y además cuentan que es capaz de decir Billauchpura veinte veces seguidas sin trabarse-. Claro, uno, si es un viciosillo de los buenos, no se rinde así como así cuando el dinero se acaba, porque teniendo recursos... ¡qué cojones! El dinero es uno más, pero no el único. ¿Para qué voy a empeñar el reloj que me regaló mi padre antes de morir -y que si esto fuera Pulp Fiction habría llevado metido en su culo durante meses-, si tengo a mi mujer? Pues eso hizo Putovicioso, sí. Apostó a su mujer... y perdió. La noticia no da datos al respecto, pero está claro que la individua debería estar buena, porque claro, el otro la aceptó como apuesta. Póngase el lector, si no, en el caso contrario: usted está jugando a las cartas y su oponente le dice: "En esta partida voy con mi mujer", y resulta que la mujer es más difícil de ver que una pijota con hombreras; pues claro, uno le dice: "¿Ande va, ío?", y ahí se acaba la partida. Pero no. Pichaferoz aceptó, y, como digo, ganó la partida. Y se llevó a la mujer a su casa. Que uno dirá: "¿Y ella por qué se fue con él?". Pues al parecer por estos lares la mujer como que no, no es que goce de mucha libertad, no, así que en un principio fue llevada a rastras a Villa-Pichaferoz, pero se acabó escapando por la ventana en cuanto este fue a comprar el pan. Y lo primero que hizo la tía buena en cuestión fue denunciarlos a la pulisía, que se ha escandalizado un poco con el tema y anda buscando al dúo dinámico; sí, los anda buscando, porque ahora resulta que Putovicioso y Pichaferoz se han escapado temiendo las consecuencias y andan en paradero desconocido. Así que ya sabes: si los ves, llama a las autoridades. O échate una partidita de cartas con ellos, que se ve que les va el tema. Pero por dios, no apuestes a tu mujer. Apuéstate el perro, que echa babas, suelta pelo y se lame los huevos.

Hasta mañana, España.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Mi mono amedio y yo

Que vayas andando por la calle y te venga Kung fu de repente y te haga una patada voladora tiene que joder, pero bueno, dices "Es que era Kung fu, yo qué le voy a hacer" y te vas pa casa calentito, con el orgullo herido pero con la tranquilidad de que te ha dado un ente superior y no había nada que hacer. Si es Kung fu panda, más de lo mismo, porque sí, vale, es un panda con cara de flipado de la vida, pero eso, es UN PANDA y pesa mucho más que tú, seguro. Luego el elemento edad también puede verse contrarrestado por el elemento número; o sea, tú vas tralarí tralará paseando y te viene una mancha de niñatos de Cobra Kai y te empiezan a hacer llaves y cosas de estas, y jode, jode, pero eran más los cabrones, y ahí que te justificas. Ya la cosa cambia un poco si a quien te encuentras es al niño con cara de pasmao de Karate Kid. Cambia porque es uno sólo como tú y además es muy culón, sí, pero está tela de canijo. Ahí ya... te vas a tu casa con una sensación de... "¿Le podría haber zurrao yo? Pero bueno, es que te lo ves así a la pata coja y con los brazos extendidos tal que asín...



... y en estas que salta: "WATÁAAAAAH" y te arrea una patada de esas que él da y... Oye, que con una como esas ganó dos torneos cojo, tuerto y con diarrea, que lo vi yo en Karate Kid I y Karate Kid II. Así que nada, lo mismo otra vez: había justificación para que te hayas ido con tu racioncita buena ahí.

Todo esto entra dentro de lo normal. Ahora... que quien te zurre sea una panda de monos karatekas... ufffff. Complicao, ¿en? Pero no monos de "Hostia, un orangután", no, no. Monos de macaquillos de estos chiquitillos y canijorros que se te suben por los muebles y se comen tus cacahuetes.

Esto es lo que le ha pasado a Lo Wung, chino -sí, otra maravillosa historia de chinos; ya hacía tiempo que no venían por mi blog-, de cuarenta y dos años que se encontraba tan feliz en una callecita de China haciendo una exhibición con sus monitos cuando estos, que habrían desayunado mal ese día o sabe dios qué les pasó, decidieron atacar a su entrenador y humillarle delante de las decenas de personas que allí se congregaban para ver el improvisado espectáculo. Por favor, atención a la foto del momento. Qué porte tiene el puto mono, qué elegancia en el salto. Si parece que ha congelado su movimiento en el aire para que le tiraran la foto, por el santísimo yudoka:



Aspectos a destacar de la foto: la cara de mala hostia del macaco -esto es tenerle rencor a tu entrenador y lo demás son tonterías; y, por cierto, este mono ha jugado al Bushido demasiadas horas, me parece a mí; hay que quitarle la Playstation YA-, y la de pitorreo del chavalito -muy fashion él- de la derecha en la foto, el que sostiene una mochila o un bolso o yo qué sé qué es.

Y es que sí, amigos. El pobre Lo es desde entonces blanco de las despiadadas burlas de toda China y parte del extranjero. Nada más hay que oír las declaraciones de los allí presentes: "Estaban brincando y saltando por todos sitios (los monos, claro). Era mejor que una película de Bruce Lee". Ea. Era mejor que una película de Bruce Lee. Ni preocuparse por la salud del chino ni aquí se ha caío la abuela ni ná de ná. Los putos sádicos estos ESTABAN DISFRUTANDO de la humillación de Lo y punto. Razonable, razonable.

La vida de este hombre, ni que decir tiene, se ha convertido en un despiporre desde que este triste acontecimiento ha tenido lugar. A pesar de que, según la noticia -que, quiero volver a insistir como siempre hago, es totalmente real y pueden consultarla en la página web de informativos telecinco-, Lo quiso restaurar su honor castigando a los monos duramente para que "mostraran su remordimiento por el repugnante ataque" -al parecer el castigo consistió en disminuirles el racionamiento diario de pan de gambas (vale, esto me lo he inventado, sí)-, la verdad es que toda China se toma ya al tío este por el pito de un sereno. Por lo visto, que lo he investigado yo, el otro día estaba cocinando en su casa y vio una cucaracha y, cuando se disponía a pisarla, por falta de insecticida inteligente con Insectseeker -pobre insensato, podría haberla matado con los ojos vendados y apuntando hacia el lugar que le hubiera o hubiese placido-, el insecto se colocó en posición de defensa y exclamó: "¡¡¡¡Wata yutúuuuuuu!!!!", y ya Lo se acojonó, se acojonó. Claro, es lo que tiene que te ataquen unos macacos a plena luz del día y en plena calle, que marca, marca. Ya no vuelves a ser el mismo y hasta las cucarachas te echan cojones.

Pobre Lo. Siento mucha lástima por él, que conste. Es por ello que me he solidarizado y le he hecho una llamadita de condolencia. También he aprovechado para advertirle de que quiero que me prepare un bocata de mortadela todos los días y que me lo tenga a listo a eso de las doce del mediodía o le hago la zancadilla así en plan zorruno cuando menos se lo espere... y ha accedido, ha accedido.

viernes, 18 de diciembre de 2009

La piratería es delito



Los cojones.

Estoy viendo Los Simpson, mientras almuerzo, como cada día. Aparece el maldito cartel que ya ha convertido en utopía el recuerdo de tiempos pasados en los que la pantalla relucía limpia como los chorros del oro. El cartel reza lo siguiente: Esta noche, dec: Darek. Miro la programación para esta noche. En antena 3, el susodicho programa; en tele cinco, Sálvame deluxe -sólo los nombres me dan ganas de vomitar; que al individuo que presenta este programa le hayan dado un ondas... bienvenidos al planeta de los simios-; en la sexta, una serie americana de la cual no opino porque no la he visto, pero ayer cuando me iba a la cama estaban echando una película... ¿de quién? Premio para el que lo adivine. De Jackie Chan.

El otro día escuché en la radio una frase que me hizo pensar, al hilo de la piratería: "La cultura hay que pagarla".

La cultura hay que pagarla. La incultura se sirve en bandeja, en el sofá de tu casa, gratis, sin codificar, sin satélites, sin llavecitas. Pero yo tengo que pagar la cultura. Yo tengo que gastarme siete euros en un cine para poder ver una versión original subtitulada, o, en su defecto, irme a un videoclub, esos pequeños establecimientos cada vez más aislados y más difíciles de encontrar, y dejarme el dinero para ver lo que en -¿cuántos canales hay ya?- ningún canal me quieren dar. Antes de ayer vi El año que mis padres se fueron de vacaciones; ayer, El señor Ibrahim y las flores del Corán. ¿Cuánto tengo que esperar para que echen una de esas dos películas en la televisión? ¿Cuántas patadas voladoras? ¿O sálvame o Jackie Chan? ¿Esas son las alternativas?

Pero el culpable soy yo; el demonizado, yo, que a falta de recursos -y de dinero también, por qué no decirlo-, me bajo las películas de Internet para poder ver algo decente.

¿No queréis piratería? Ofreced un buen producto. Dad alternativas. No vendáis tan caro lo caro y tan barato lo barato.

Un poco de justicia, por Dios. Y hablando de Dios, que DIOS BENDIGA LA PIRATERÍA.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Cronch, cronch



Yo soy una persona comprensiva, abierta -VEIS DEMASIADO PORNO, lo he dicho mil veces; abierta de "admito tendencias", no de putilla. Ofú, ío, qué salidos estáis-, que no cierra puertas a opiniones varias, que le gusta dialogar... Todo esto si no hablamos de David Bustamante; ahí lo siento pero no, nada de transigencias ni la madre que me parió. Sé que a veces puedo ser demasiado crítico y puedo, en estas ocasiones, tener el aspecto del típico desquiciado intransigente malfollao, pero nooooooooooooo, yo en el fondo soy muy buenooooooooooooooo, cándido, noble -y no soy un caballo-, etc, etc. Tranquilos, las manos abajo, no es que me haya dado otro ataque de egocentrismo y me vaya a pasar toda la entrada hablando de mí, no. Es que he puesto la radio y he escuchado por enésima vez un puto anuncido del demonio que ya me está afectando personalmente. Lo de anoche, amigos, no fue un terremoto, era yo temblando de ira. Sí, porque es que hay cosas que no, que por muy abierto y por muy permisivo que tú quieras ser, pues no, no se puede y ya está. Porque ya entramos en el terreno del ataque personal y uno llega a pensar que es que hacen anuncios para tocarle a uno las narices y hacer más difícil la vida. Y por ahí sí que no paso.

Estoy hablando de un anuncio de productos El Guijo. Ufffffffffffffffffffffff. Es que ya oigo Guijo y me pongo de la mala leche, y eso, amigos de esta bendita empresa, significa que algo estáis haciendo mal, porque supongo que vuestro cometido cuando publicitáis vuestras cositas de comer es precisamente el contrario: alcanzar la empatía.

Mira que me gustan las patatas fritas, ¿en? Mira que es que entran a cualquier hora del día, da igual. Yo veo un plato de patatas fritas y a él que me lanzo. Pues ya me lo estoy pensando, fíjate. Y es que estos señores han lanzado un anuncio un poco peculiar -por no decir un poco mierda-, que es de esos que MOLESTAN. Es radiofónico, no lo he visto en la tele, pero es que como apenas veo la tele, pues no sé si estará en versión audiovisual. Creo que prefiero no verlo, la verdad, porque si la mujer que habla en dicho anuncio tiene la cara que yo me imagino, prefiero mil veces subir a la niña de la curva haciendo autoestop en el coche que a ella.

Ya de entrada, el eslógan de la marca tiene miga: Productos El Guijo, un acierto fijo. Anda que te has rebanao los sesos, campeón. Estos han comunicado vía ultratumba con Shakespeare para que les dictara la frasecita, porque tanta sutileza, brillantez y magnificencia no se alcanza si no es drogado, ¿no te jode? Ahora haced una canción; la letra podría ser algo así como: Si compras El Guijo no te corrijooooooo uooooooooh; compra El Guijo para tu hijooooooo, oh yeah!; Ya tu madre te lo dijo, ligarás con El Guijoooooooooooooooo mmmmmmmmyeah! Sería una canción memorable, sí. ¿No dan ganas de tirarme lo primero que tengáis a mano con esta letra del demonio? Pues eso me pasa a mí cuando escucho el puto anuncio y pienso en El Guijo.

Pero vamos al tema en cuestión. Resulta que de repente escuchamos a una mujer CON VOZ DE HURRACA, porque, hostias, ya podían haber cogido a una tipa con otra voz, que no es cuestión de que deseemos morir a bocados antes que escuchar otra vez el anuncio y esa voz del demonio, no, se trata de COMPRAR PATATAS FRITAS, putos descerebrados; escuchamos a esa mujer, digo, tragando patatas mientras habla -sí, sí, con la boca llena, como suena; y no está hecho en plan coña, no, es que parece que así te quieren demostrar que las patatas fritas están muy buenas. Señores del Guijo: no estáis descubriendo América; las patatas fritas le gustan A TODO EL MUNDO-, y diciendo que qué buenas están, que qué sanas y no sé que hostias más. Ya de por sí todo esto da ganas de quemar patatales sólo para arruinar al Guijo, sí, pero, como suele ocurrir en estos casos, no se iba a acabar ahí la cosa, noooooOOOoooOOOOooo. Encima la muy sádica de la hurraca con la boca llena de patatas -que debe escupir cachitos mientras habla, porque vaya manera de comer tiene la muy insaciable... Copón, ¡¡¡que estás rodando un anuncio, deja de tragar por UN SEGUNDO!!!- no para de decir durante estos veinte segundos aproximados que dura el crimen papas fritas. Ea. PAPAS, que queda más campechano y cercano. Vete a freír monas, hombre. Que si las papas fritas El Guijo esto, que si las papas fritas El Guijo lo otro... y todo ello, quiero reiterar aunque quede pesado, con voz de hurraca con la boca llena. Para comérsela a besitos, vamos.

Y yo cada día entiendo menos a los publicistas. QUE HAY QUE VENDER EL PRODUCTO, señores. Esta gente o tiene un topo que quiere hundirlos entre el equipo de márketing o vete tú a saber qué pasa en esta siniestra empresa.

Moraleja y consejo del día: a tomar porculo El Guijo, que hay muchas marcas de patatas como para tener que aguantar obscenidades como esta. Papas fritas, papas fritas... UFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF!!!!!!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Guapos, si me queréih, irse!!!



Hoy vengo dispuesto a ser muy crítico. Guapos del mundo, no tengáis amigas. Ea, hoy he ido al grano sin contemplaciones y de manera directa, así que voy a contextualizar un poco, que si no esto puede quedar un poco nazi. Aunque bueno, tampoco estoy diciendo que los guapos no tengan derecho a vivir y que haya que hacer una limpieza -y no de cutis- y quitar de enmedio a todos los guapos del planeta, no. Aunque, bien pensado... Joder, ¡¡¡¿qué me dijo mi médico?!!!! "¡¡¡No digas en alto todo lo que pienseeeeees!!!"

Reconduzcamos la situación. Todo esto ¿por qué viene? Ayer estaba yo mirando el techo y, justo cuando empezaba a caérseme la babilla como acostumbra a hacer en este tipo de situaciones, me vino algo a la cabeza: qué putada que el mejor amigo de tu novia sea guapo. Ya me ha pasado alguna vez, conste, que no hablo por hablar ni porque sí, nada de eso. Y, sí, amigos -aunque vosotros también lo sabréis, porque a quién no le ha pasado-, es UNA PUTADA.

O sea, vamos a ver. Esto te lleva directamente a elaborar una escala, un termómetro o cualquier cosa que sirva para medir, con la siguiente máxima implícita: el mejor amigo de tu novia es más buena gente cuanto más feo sea. Y, por lo tanto, más cabrón cuanto más guapo.

Situémonos: tú tienes tu novia, ole con ole, y todas esas cosas. Y ella tiene ese típico amigo que ¡mierda! nunca es gay; y mira que hay gays, ¿en? Pues NUNCA el gay es el mejor amigo de tu novia, ¿pa qué? ¿Pa que estés tranquilo? Anda, ome, si así es más divertido. Pues eso, que no sólo no es gay, sino que encima -porque tú, aunque no lo quieras reconocer delante de tus amigos, detectas cuándo un tío es guapo; la frase típica de: "Yo no sé si ese tío es guapo, yo no sé si ese tío es guapo, que no soy mariquita, ío, que no soy bujarraaaaaaaaaa" la hemos oído TODOS-, es guapísimo de la muerte y un ligón y pilla cacho cada vez que quiere, y cuando no lo pilla es porque se ha quedao en casa. Pues eso, que de todos los tíos del mundo, precismente ESE es su mejor amigo. Que te entran ganas de decirle: "Oye, galletita, ¿y no te cae mejor Luis?" -Luis en este caso, como es obvio, es su conocido feo-. Pero no puedes decírselo, claro, porque entonces se te va a ver el plumero y te van a llamar celoso y todas estas cosas que te llaman injusta y deliberadamente, cuando tú lo único que quieres es que tu novia se tape hasta el cuello y no salga de su casa a menos que vaya a ser contigo. Eso no son celos, coño; es que tú te preocupas de que no coja frío. Menos cuando te entra el calentón, claro, que sólo eres capaz de articular dos palabras: "Quítatelo, quítatelo", cual chiquillo correteando por el pasillo el día de Reyes a las seis de la mañana.

Y, claro, no hay frase que te joda más en el mundo que: "Es que yo le quiero un montón". Sus muertos. Yo le quiero un montón, yo le quiero un montón. Que tú, claro, no piensas que él quiera su amistad, qué cojones. Él se la quiere tirar, POR SUPUESTO. Lleva diez años siendo su amigo porque va a culminar un día u otro, pero culminar, culmina.

Lo curioso de este tipo de casos es cómo cambia tu visión del muchacho en cuestión una vez que rompes con tu novia. A ver, depende. Aquí hay dos variantes. Si es ella la que rompe, el hijoputa es más hijoputa todavía entonces porque piensas que ahora sí que tiene el camino libre y se la va a zumbar. Que luego no se la zumba y tu novia acaba con otro tipo, al que vamos a llamar individuo inesperado que atacó por el flanco izquierdo y que no sabía que existía pero que a ver si se le cae un andamio encima, y que este sí que es listo el muy mamón, porque ha sabido cuándo y dónde aparecer. Maldito don del oportunismo... La segunda variante es si acabas rompiendo tú. En este caso, ya con el tiempo, empiezas a darte cuenta de lo pura que era la amistad de tu novia con el que partir de entonces empieza a denominarse El pobre chaval -pobre porque lo más bonito que le has dicho en tu vida es hijolagranputaloscojones y, animalico, no se lo merecía- y de lo insensato e irracional que has sido. Ahora, sigues odiándole un poco porque él sigue pillando lo que quiere y más. Pero bueno, eso es otra historia.

Y luego están los suertudos de turno que -esto es algo que sé que ocurre, porque me lo han contado- tienen la fortuna de que el amigo de su novia sea feo. Si es feo, guay. Pero si es FEO DE COJONES ya te sientes como si hubieras explotado mil pompitas a la vez de un papel de embalar. Ahí dices: "Diosssssssssssssssssssssssssssssss, qué GUSTO, qué feo es el jodío CA-BRÓN". Ahí ya te da igual que vayan al cine juntos los miércoles para mantener su amistad, que se inviten a cenar y ¡coño! hasta que se quede a dormir en su casa si ha empezado a llover y es tarde para volver a la suya. Además, tienes el enorme cinismo de sentirte el tío más comprensivo del mundo: qué moderno soy que mi novia tiene un mimejoramigo y a mí ni me preocupa. Claro, porque es feo, soplagaitas. Entonces ella te dice: "Cari -tengo la teoría de que todo/a aquel/aquella que dice "cari" merece ser asesinado-, yo a Luis -pobre Luis- le quiero un montón; no sé qué haría si me faltara", y tú la rodeas con tus brazos, le besas la nuca, y le dices: "Tranquila, eso no va a pasar; él va a estar ahí siempre". La hostia. Si es que deberían hacerte un monumento por ser tan abierto, tan comprensivo, tan... ERES EL MEJOR NOVIO DEL MUNDO, HOSTIA. Que Luis, POR SUPUESTO, también quiere zumbarse a tu novia -porque TODO EL MUNDO quiere zumbarse a tu novia-, pero, claro, no vas a ir y decirle: "¿Ande va??", porque quedaría mal y tú te llevas muy bien con Luis. "Dios bendiga a los feos", piensas cada noche antes de echarte a dormir.

En fin, pues nada más. Que, puestos a elegir, elijo muerte en vez de wakumba (este chiste siempre me ha obsesionado, tengo que mirarme eso); o sea, que elijo novia con amigo feo, y si además de feo es gay, mejor. Y si le dan una beca ERASMUS y se va a Ulán Bator, Mongolia -momento cultural del día; de nada-, MEJOR QUE MEJOR. Es más, desde hace varios años he llegado al punto de, cada vez que conozco a una mujer nueva, preguntar si tiene un amigo; luego, si es guapo o feo, y, si es guapo, al carajo. Me doy media vuelta y me voy. ¿Es que no puedes tener AMIGAS o qué? Hombre ya. Y no sólo esto, sino que además las busco rústicas, que las de ciudad están ya muy maleadas y eso no es bueno.

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJA (léase esta risa como la de un loco poseído y descontrolado).

Y bueno, ya que para la entrada de hoy me he metido en el papel y he adoptado la postura de un machito machista posesivo, termino con la frase más destacada de estos seres siniestros que tratan a las novias como tesoros preciados y objetos delicados de la casa Tifus que sólo ellos deben mirar: "La culpa la tienen las madres, que las visten como putas".

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.

Ala, adiós.

martes, 15 de diciembre de 2009

Cuando haces ¡pop! ya no hay stop

Hoy vengo a ilustraros hablando de las principales capitales de ese continente amigo llamado África. Mi blog, como puede apreciarse si uno le da un repasito rápido, tiene un altísimo contenido cultural. No me gusta la vulgaridad, no me gusta hablar de cosas fútiles, en absoluto; yo sólo busco, humildemente, iluminar a todo aquel que tiene a bien pasar por mi sencilla y modesta morada que es este rinconcito acogedor que cada día preparo con cariño y esmero. Vayamos, pues, sin más y como he adelantado en la primera sentencia de esta, mi entrada de hoy, a repasar, cual mochileros ansiosos de beber del saber cultural, las principales capitales africanas. Empecemos por... poor...

Mmmmm...

Eeeemmmmm....

...

Hoy vengo a hablar de potorros resbalosos. Sí, sí, que nadie se escandalice, que lo de hoy tiene enjundia. Antes de comenzar a relataros la escalofriante historia, quiero advertiros de que este que está aquí ha tenido que vérselas ya con acontecimientos impactantes que le hacen a uno pensar que nada a estas alturas puede sorprenderle, como ya he afirmado en alguna ocasión. ¿Qué hay, si no, de aquel individuo que se colgó una mancuerna del grifito de la alegría para que le creciera unos centímetros? ¿O, sin ir más lejos, del señor que, muy educado él, interrumpió al saxofonista de jazz que luego no era jazz en medio de la actuación porque por prescripción facultativa tenía prohibida la música contemporánea? Mariconadas, mariconadas; lo de hoy sí que tiene miga, amigos. Lo de hoy sí que sorprende pero de verdad.

Elizabeth Poblete -no pienso hacer ningún comentario con respecto a ese apellido; hoy no- es una levantadora de peso chilena que por lo visto está muy fuerte y levanta unas mancuernas la mar de gordas. Bueno, en este caso no son mancuernas, sino pesas bien grandes y, como su propio nombre indica y sin querer ser reiterativo pero teniendo que serlo, pesadas. Todo Chile la admira, todo Chile la tiene en los altares -esto me lo estoy inventando; lo mismo ni la conocen. No te digo que no sepan quién es Zamorano, ese sí porque es (era) futbolista, pero a una levantadora de pesas quién cojones la va a conocer. Los flipaos de las pesas, claro, esos sí, pero lo que viene siendo el pueblo llano... no sé, diría yo que no, ¿no? Hombre, a menos que en Chile digan "Uy, las pesas, qué importantes, qué importantes, vamos a seguir este deporte a partir de hoy y ya no vamos a hacer nada más en nuestra vida que seguir este deporte, sí, sí. Pues hay una Elizabeth Poblete -no, no, no digo nada del apellido, de verdad; hoy no, hoy no- que es una fiera levantando pesas, vamos a saber quién es desde ahora y si alguien nos pregunta: "Oye, ¿tú sabes quién es Elizabeth Poblete?", pues nosotros respondemos: "Una levantadora de pesas, una levantadora de pesas", y así ya todo Chile sabe quién es Elizabeth Poblete -vaya apellido, ¿no?-, y ya está-. El caso es que esta mujer que no tengo ni idea de si los chilenos saben quién es o no estaba entrenando tan tranquila cuando de repente echó un niño por el perrete, potorro, hucha, santo orificio, raja, breva, conejo, papaya, chumino, panocha, almeja, concha, chirri, felpudo, chochín o como quieran llamarlo, y, ojo al dato, ni siquiera sabía que estaba embarazada. Recapitulemos: mujer muy fornida se agacha para levantar pesa, flexiona sus piernas, sujeta fuertemente el hierro, aspira, levanta y ¡flop!, niño que sale pafuera impulsado a la velocidad de la luz sin ni siquiera conocerse por parte de sus progenitores que había sido engendrado. La secuencia auditiva fue la siguiente:

-"Vale, va, venga... un, dos, tressss... UUUUUMMMPFFFFFFFBUUUUUAAAAAAAAAHHHOSTIAPUTA ESTO QUÉ ES???????????"

Escalofriante. He estado indagando un poco en la vida de esta mujer hormonada y he sabido que algo así no era la primera vez que le ocurría. Al parecer, ella ni siquiera sabía que tenía novio. Un día se preparó un bocata de pollo y arroz -es que estos comen estas cosas- y se sentó en el sofá a ver su serie favorita -Walker Texas Ranger-, pero notó que se había sentado sobre algo, y cuando miró, dijo: "Ho'tia. ¡¡Una polla!!", y engendró, engendró, pero ella no lo supo, como he dicho, hasta el día del entrenamiento fatal. Luego se casó sin querer, porque fue a una boda pensando que era la invitada y, cuando se dio cuenta, le estaban tirando arroz en la cabeza -arroz que ella aprovechó para guardar en un tapperware para preparárselo con pollo cuando llegara a casa- porque se había casado sin querer.

En fin, que la vida de esta mujer ha sido una vorágine de sucesos inesperados que han encontrado su culmen en el nacimiento de este retoño que ahora está tomando un bibi de pollo con arroz, porque quiere seguir los pasos de su madre y levantar pesas y follar sin querer y estas cosas que hace su madre, sí, y... nada, que me voy a ir despidiendo ya, que ya pega.

Bueno, antes os quiero mostrar el momento del parto -mejor dicho, unos segundos antes-, para que así también le veáis la cara a Elizabeth Poblete, la mujer de vagina deslizante que da a luz a niños sin darse cuenta -ya sabéis lo mejor que hay para los dolores del parto: levantar pesas- y pongáis rostro a esta escalofriante historia. Es esta:



Ya sé que más de uno estará pensando, por la imagen, que a esta más que escapársele un bebé parece que se le está escapando... en fin, no quiero ser escatológico, así que mejor me voy ya y todos tan contentos.

Buenos días, España.

N. de la R: en pos de la verdad, he de reconocer que me he inventado un poco lo del sofá y la boda, pero lo de que ha parido entrenando y lo de la foto es verdad, que viene en el periódico. Que yo sólo ofrezco veracidad y realidad, por si queda alguna duda. El padre del niño no sé quién es, pero un tío al que le gustan las mujeres fuertes y fornidas, eso sí.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Sesión de onanismo number 2



Como no he podido mostrar documento gráfico de mi último concert porque los videos no se escuchan bien, aprovecho esta segunda session de onanismo puro y duro a lo Carlos Corso para subir tres versiones -que, por cierto, ninguna fue tocada en el concierto- que creo que me han quedado monísimas de la muerte -humildad ante todo- y muestro una fotillo también del que ha podido ser mi último concierto en mucho tiempo -malditas oposiciones-.

Recomendación particular: escuchar con auriculares.

Nota personal: uno puede preguntarse cómo es posible que un ser con una voz de ángel como esta diga tantas burradas. Y es cierto, es cierto. Yo tampoco me lo explico (juas).




Inmigrante, de M-clan



Ven y camina conmigo, de Bunbury



Balada del desarraigado, de M-clan

viernes, 11 de diciembre de 2009

Yo era de los que achinaban los ojillos para ver las porno de canal plus



Odio el machismo. No me gustan los machistas ni las machistas, que haberlas haylas -y tengo la teoría de que una mujer machista suele ser más machista que un hombre machista-, pero es que... es que vaya cojones tenemos. Ofú, qué machos somos. Ofú, si es que no se puede con tanta gallardía, compostura, tanto saber estar, tanto señorío, tanta masculinidad, tanto porte... Somos tíos y punto, pero no tíos de hermanos de tu padre, no; tíos de TÍOS, de tiarrones, de "vamos a mancharnos los morros de cerveza y los dedos de jamón", de "vamos a ver el fútbol mientras nos rascamos los huevos sin importarnos si alguien mira". Para algo los tenemos, no sólo para que cuelguen, coño. Hoy siento un arranque de orgullo macho que me sale por las orejas, qué queréis que os diga. Hoy me alegro el doble que de costumbre de poder mear de pie y a distancia, de poder apuntar y decidir dónde YO quiero que caiga el chorrillo. Porque SOMOS HOMBRES, y pa nosotros se queda. La hostia, joder.

¿Queréis saber por qué?

Porque hoy me he levantado con una de esas noticias que te alegran el día, que te hacen sentirte henchido todo tú de tener pito. SÍ, SEÑOR. Atención, hombres que leéis mi blog (u hombre que lees mi blog; o mujer que conoces a hombres que de tener un mínimo interés leerían mi blog), que esto es para montar una fiesta nacional: un estudio científico en Montreal ha tenido que ser suspendido porque SOMOS MUY MACHOS. Sí, sí, como suena. Los científicos pretendían reclutar en dos grupos apartados a hombres que consumieran porno y hombres que no lo hicieran para realizar un estudio sobre sexualidad.

¡¡¡Y no ha podido ser!!! ¡¡¡Porque somos muy machos!!!! ¡¡¡¡Porque a nosotros, tonterías, LAS MÍNIMAS, coño!!!!

No han podido encontrar a ni un solo hombre que no consumiese porno jamás. ¡¡¡¡Ala!!!! ¿¿¿¿Son eso cojones o no son eso cojones???? NI-U-NO-SO-LO. Simon Louis, catedrático que dirigía el estudio, ha declarado que este tenía como fin observar el impacto de la pornografía en la sexualidad de los varones y como forma de percepción que tienen sobre hombres y mujeres. Y, mira tú, no han podido.

La verdad es que vaya estupideces que se les ocurren, coño. El impacto de la pornografía... ¿Qué impacto ni que impacto, hombre? Yo veo porno todos los días y a todas horas y, mira, como si nada, tan normal. Hombre ya.

Aunque la verdad es que... el otro día me extañó mucho que mi vecina no me dijera que qué cocina más mona tengo y que si no quería que me demostrara lo mucho que le gustaba. Y fui a una entrevista de trabajo y la entrevistadora no me preguntó qué estaba dispuesto a hacer para conseguir el puesto mientras me desanudaba la corbata... Y la cajera del supermercado no acarició sus pezoncillos con los guisantes congelados... ¿Ves? El raro no soy yo, coño, son los demás...

¡¡¡VIVA EL PORNO!!!

jueves, 10 de diciembre de 2009

"¡¡Que paren la música!!"



Los gilipollas con gracia me hacen gracia. ¿Por qué? Porque, como su propio nombre indica, gilipollas con gracia, tienen gracia. De vez en cuando, estos seres hacen alguna capullada que te hace decir: "Mira, el tío este, qué gracia, el jodío". No voy a discriminar el hecho de que normalmente te hacen gracia cuando sus gilipolleces no te afectan directamente a ti, sino a otro, porque, claro, si sus imbecilidades tienen una consecuencia directa sobre tu persona, pues la cosa cambia un poco y ya dejan de ser gilipollas graciosos para adquirir la categoría de gilipollas de mierda. Pero bueno, digamos que tienen un pase y que incluso en muchos casos ayudan a este mi blog a seguir en pie. Hablo de los gilipollas con gracia susceptibles de convertire en gilipollas de mierda de carácter público, claro, porque los gilipollas con gracia susceptibles de convertirse en gilipollas de mierda anónimos, bien porque su gilipollez no ha alcanzado los niveles de brillantez necesarios para convertirse en públicos o bien porque nadie se ha enterado de su gilipollez, no ayudan a mi blog en absoluto, porque ni me entero de que existen. Lógico.

Pues bien. Hay otro tipo de gilipollas que estos ya me molestan más. Son los gilipollas sin gracia. Estos no es que sean susceptibles de convertirse en... Estos es que son directamente unos tocapelotas. Los tocapelotas no tienen gracia, todos lo sabemos. Supongo que la diferencia radica en la intencionalidad. El gilipollas con gracia hace la gilipollez sin intención, sin querer -Fue sin querer queriendo, que diría el gran referente mundial de los años setenta, El Chavo del Ocho-, mientras que el tocapelotas o gilipollas sin gracia hace su gilipollez concienzudamente, queriendo, e incluso a veces cargado de mala leche. Y la mala leche no me gusta. No me gusta nada.

Larry Ochs, saxofonista estadounidense con más de treinta años de carrera, ha tenido que sufrir en sus carnes las consecuencias de topar con un capullo integral. ¿Y de dónde era el capullo integral? Sí, hijo, sí. Esta vez nos ha tocado. Español. Ea, con dos cojones.

Festival de Jazz de Sigüenza, Guadalajara, año 2009. Larry Ochs y su grupo, Larry Ochs Sax & Drumming Core, cierran con su actuación dicho evento. De repente, mientras el pobre hombre y su pobre grupo tocan tranquilamente y como llevan treinta años haciendo, un energúmeno cagaflautas interrumpe la actuación a gritos y protestas. ¿Estaban violando a una joven? No. ¿Estaban maltratando a un niño o a un indefenso animal? No. ¿Estaba cantando David Bustamante? Tampoco. La razón... que no estaban tocando Jazz puro sino música contemporánea. Hostia, todos al suelo. Pero el tocapelotas este, al que vamos a llamar Manolito, no se conformó con tocar los huevos en el festival, no. El muy hijo de la gran china puso una denuncia, porque, al parecer y según palabras del propio Manolito, tiene contraindicada psicológicamente la música contemporanea... ¡¡¡por prescripción facultativa!!!

-Señó, se va usté a tomá dos CDs de Jazz puro después de cada comida y con un vaso de agua, y NI SE ACERQUE a la música contemporánea, ¿en? NI-SEA-CER-QUE. ¿Estamo?
-Estamo. Si yo veo argo raro, denunsio, doctó, denunsio.

En fin. ¿Qué tipo de locura tendrá este hombre? He de decir que, a pesar de que me cae mal, me solidarizo un poco con él, porque yo mismo rayé esta enfermedad psicológica después de ver a Bisbal, Bustamante, Chenoa y toda esa fauna junta. Joder, que me acuerdo y me entran escalofríos. Si verlos por separado ya afecta... en grupo...

El caso es que el bueno de Larry no se lo ha tomado mal, se ha reído y ha declarado: "Después de esto, ya tengo algo que contarle a mis nietos".

Efectivamente, Larry. Ya tienes algo que contarle: que un día estuviste en esta nuestra España, que te encontraste con un gilipollas sin gracia de los que aquí tanto habitan y que, y ojo, porque esto es verídico (visiten la página del diario El País si no se lo creen), hasta la Guardia Civil se presentó en el recinto para analizar tu música y, tras arduos y dedicados estudios, la benemérita dictaminó, tricornio incluido, que lo tuyo es música contemporánea y no Jazz. Ea. Y eso después de treinta años. Manda huevos, que diría Trillo.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Hans Kubus. En busca del Santo Cojón



Hay numerosas expresiones que aluden a partes del cuerpo humano y que tomamos como correctas y comprensibles. Es más, las hemos integrado tanto en nuestro hablar cotidiano, que ni siquiera nos paramos a pensar en su sentido metafórico, como es el caso de la expresión Con pies de plomo. Obviamente nadie tiene los pies de plomo, a menos que seas Ironman, claro, pero en su caso no tiene sentido decir: "Tengo los pies de plomo, tengo los pies de plomo", porque sobra especificar; hasta la churrina tiene ese hombre de plomo, así que para qué va a ir por ahí hablando de sus pies, ¿no? Vamos, digo yo, no sé, tampoco he hablado con Ironman nunca.

Hay más expresiones, como Tengo las manos llenas o la más conocida en el ambiente "rastril" de mercadillo de jueves, Que me las quitan de las manos, que me las quitan de las manos.

Bien, estas son expresiones que, como digo, utilizamos normalmente y no nos llaman la atención. Pero amigos, han nacido dos nuevas que aluden a partes del cuerpo y que, desde hoy, y gracias a un alemán y a una brasileña -sólo falta el español para que tengamos chiste-, ya no nos deben extrañar, porque se van a convertir en pan nuestro de cada día -o no-. La verdad es que ambas han visto la luz debido a lo extremamente zumbados que están sus padres fundadores. Pero no adelantemos acontecimientos.

Amigo/a lector/a, si a partir de hoy escuchas Con un collar de oro entre las tripas o Tengo los güevos llenos de lagartos, no te extrañes, porque esto puede ser asín.

En Río de Janeiro, una mujer de cincuenta y dos años que se encontraba en una joyería, tras dar quinientas pataditas sin moverse de la loseta a un balón de futbol y afirmar que "quiegue magcag muitosh golesh" -este último dato no lo he podido confirmar, así que bien podría estar inventándomelo; no lo descartemos-, decidió que uno de los collares de oro que se vendían en la misma le gustaba mucho y dijo: "Este me lo llevo yo por mi santo coñ... por mis muelas", así que no se le ocurrió otra cosa que tragárselo. Sin agua ni nada, la muy sádica. Los vendedores sospecharon de la zampacollares y llamaron a la pulisía, que no encontró nada al registrarla. Uno de ellos pensó en meterle la mano por la boca hasta las tripas, pero al ver que no podía -este dato tampoco he podido confirmarlo-, decidieron hacerle una radiografía y la pillaron. Ahora tienen que esperar a que la buena mujer obre o, de lo contrario, la intervendrán quirúrgicamente. Pero el collar lo recuperan sí o sí.

Mi segundo amigo de hoy es de esos que ya de por sí el nombre te hace presagiar la tragedia. Hans Kubus. Es que claro, no te puedes llamar Hans Kubus e irte de esta vida sin hacer una de las gordas. Ya lo decía Spiderman: un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y si te llamas Hans Kubus tienes que liarla, pero no liarla de "ay, que la lío", no, no. Tienes que liarla en plan despelote. Este tío, alemán, fue detenido en el aeropuerto de Chisr... Christch... en un aeropuerto de Nueva Zelanda portando cuarenta y cuatro ejemplares de siete especies protegidas de lagartos escondidos en sus cojones -¿Cuarenta y cuatro? Sí, cuarenta y cuatro. ¿Cuarenta y cuatro? Sí-. ¿Cómo lo pillaron? Pues porque los supuestos huevos le arrastraban por el suelo, claro -este último dato también me lo he inventado; no sé cómo le pillaron, pero me imagino que así, porque uno no puede llevar cuarenta y cuatro lagartijas en los huevos y que eso no se note ni arrastre-. Supongo que los lagartos irían bien comidos, porque les llega a dar un arrebato de hambre y con tanto cojón ahí a mano... No sé, peligroso, peligroso. Hans Kubus, has cumplido con creces, amigo. Ya puedes seguir viviendo tranquilo.

Bueno, nada más, me voy ya. Hoy ha sido una hora rara de actualizar, pero ya se sabe: no puedo estar tranquilo; duermo con un ojo cerrado y otro abierto; no cierro las ventanas... las actualizaciones pueden aparecer en cualquier momento...

martes, 8 de diciembre de 2009

¡Guau! ¡Guau! Snif... Grroaaorrrrr Snif, snif. ¡Guau, guau!



¡¡¡Aviso!!!
: Esta entrada contiene datos argumentales de una película muy mala que no debes ver; aun así, si cometes el tremendo acto de valor y la tropelía de visionarla, no debes seguir leyendo en el día de hoy. De hecho, si fueras una persona sensata, no deberías leer NUNCA mi blog, porque, asumámoslo, no es que sea una joyita. Bueno, como tú veas; si eso, yo voy escribiendo y tú decides si lees o no. Pero NO VEAS LA PELÍCULA (Hachiko. Siempre a tu lado)

Me la volvieron a colar. Los cabrones de filmaffinity me la volvieron a colar cual putilla barata; juro por Dios, por la Virgen María y por los pastelitos de la pantera rosa -y eso ya son palabras mayores- que JAMÁS volveré a hacer caso a las críticas cinematográficas que aparecen en la maldita página de Belzebú.

El caso es que ayer estaba mirando las novedades de Yonkis y vi la cartelera de un señor mayor -que a la postre resultó ser Richard Gere; ya me gustaría a mí llegar a esa edad con ese físico; bueno, de hecho, ya me gustaría a mí tener ese físico con ESTA edad- con un tierno cachorrillo que emanaba amor y concordia ya de por sí en la minúscula foto de la cartelera que la página en cuestión ofrecía. Como sólo aparecía la palabra Hachiko y no reconocí a Richard Gere en un principio, pensé que se trataba de una película de cine independiente de las que tanto me gustan, y entré en la página mencionada anteriormente para leer las críticas y ver de qué iba. Y ya todo fue sorpresa sobre sorpresa: el hombre era Gere, y el perro seguía siendo un perro, pero lo que más me sorprendió -más todavía que lo de Gere- fue que tenía un cúmulo de críticas altamente positivas. Y me engañaron. Los malditos hijos de puta frikis de los perros me engañaron no saben cómo. Porque me dio por bajarme la película. En parte por las excelentes críticas, en parte para intentar comprender a mis siniestras madre y hermana, que tanto AMAN -y cuando digo AMAN, quiero decir AMAN CON COJONES Y DE MANERA INSANA- a los canes, pero sobre todo porque la película era de Lasse Halström, director de Chocolat, así que supuse que se merecía una oportunidad.

Craso error.

Maldita película del demonio. Si ya de entrada se titula como una canción de los de Operación Truño, mal comienzo es. A ver, digamos que tiene dos mitades: en la primera, hombre conoce a cachorrillo y relato de las monerías del perro y las gilipolleces que hace el ser humano cuando tiene uno de estos bichos -por ejemplo, la escena en que comen los dos de un mismo cuenco palomitas de maíz (DIOS MíO, QUÉ ASCO)-. Y claro, el perro es muy mono y todo eso -que luego no es muy mono, porque vaya maldito perro CABEZÓN-; que tampoco, porque si lo piensas, mucha high definition, mucho dolby sorrounded y los cojones, pero todavía no se ha inventado la pantalla con olor, y si el bichaco huele como la mayoría de los perros, es decir, como tós sus muertos, pues eso no lo nota el espectador. Y en la segunda parte, hombre muere y vamosaintentarquellorehastaelapuntador. Ea, y ya está. La segunda mitad de la película es, como digo, un intento continuo de que llores. Toooodo tipo de situaciones lastimeras y sentimentaloides buscando la lágrima fácil.

Y, señores, aquí viene lo importante.

En una segunda lectura concienzuda de las críticas e incluso, por el morbo ya que el asunto en cuestión me produjo, de artículos periodísticos, me di cuenta de que TODO EL MUNDO lloró al verla. Incluso el propio Gere.

¿Y quién no lloró?

Yo.

¿Y por qué?

PORQUE SOY UN MACHOTE.

Es decir, ayer me di cuenta de lo macho que soy. Porque soy fino y relamido, que si no, me rascaría la entrepierna y echaría pollos al suelo de dos metros de diámetro cual ibérico en ceremonia de demostración de macherío elevado. Dios, qué masculinidad me adorna, por favor. Que me viene una película en la que llora Europa y parte del extranjero entero... ¿Aaaaande vaaaaaaaaaa?? Aquí está el tío, entero y sin inmutarse. ¿Que todos los artículos rezan frases como "Quien no llore con esta película no tiene sensibilidad"? Pues ahí está el...

Un momento...

¿Será eso? ¿Será que no tengo sentimientos? ¿Será que estoy muerto por dentro? Joder... Ahora que lo pienso, tampoco lloré con Jitanic. La hostia. ¡¿A que soy un puto robot?! Nunca lloro con las películas. ¿Tengo que acomplejarme? Espera, espera. ¡¡¡Mentira!!! ¡¡¡Cabrones, ya queríais hundirme!!! ¡¡¡Pues no!!! ¡¡¡¡Porque lloré con Big Fish!!!! ¡¡¡Sí, señoooooooooooooooor!!!! Ahaháaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. ¡¡¡Mamones!!! Con que insensible, ¿noooooooooooooooo? ¡¡¡Lloré con Big Fish!!!! ¡¡¡¡Lloré con Big Fisssssssh!!!!! ¿Quién es el insensible ahoraaaaa? ¿Quién está muerto por dentrooooo, eeeeeeeeeeeeeeeeh? ¿Ahora qué? Pa que veáis. ¡No soy un insensible! Soy UNA NE-NA-Z...

Un momento...

¿No era mejor ser un machote insensible?

Bueno, da igual. Que no hagáis caso a las críticas de Filmaffinity -u os arrepentiréis- y que no veáis esta película; yo ya os he avisado.

Aunque a mi Alex Ubago seguro que le encantaría...

lunes, 7 de diciembre de 2009

Busque, compare...



Estaba estudiando y me ha dado por fijarme en el insecticida, el GRAN insecticida que descansa sobre la mesa en la que estudio -vestigios del verano que se ha ido hace poco-, y un gemido de admiración se ha escapado de mis labios. Sobre la superficie del artilugio en cuestión se lee el siguiente texto, el cual voy a citar de manera absolutamente literal y sin omitir ni añadir palabra alguna:

Gracias a su exclusiva tecnología Insectseeker, que emplea electricidad estática para rastrear y encontrar insectos, Fogo Hogar mata rápido porque encuentra los insectos antes.

Claro. Y he dicho: "¡¡¡La hostia!!! ¡¡¡Insectseeker!!! ¡¡¡Un insecticida inteligente!!! ¡¡Como las bombas inteligentes del Gobierno norteamericano!!!" Coño, que me ha entrado un arranque de estos que le daban a He-Man y he sentido unas ganas tremendas de agarrar el puto cacharro, levantarme, alzarlo con las dos manos y gritar: "¡¡¡YO TENGO EL PODER... (aquí no pegaría decir, dado el caso, de Grayskull, sino algo así como... de Mosquitoskull!!!!)". Pero me he contenido, me he contenido, que ya tengo una edad y no estamos para hacer el ridículo. El caso es que una sonrisa maliciosa se ha dibujado en mi rostro, y he pensado: "¡Os vais a cagar, hijos de puta, que tengo un insecticida inteligente!". Me he imaginado el líquido saliendo del como se llame el orificio por el que sale el insecticida (aspersor o algo así se debe llamar), y corrigiendo su trayectoria inicial para así adecuarla a la del vuelo trazado por el mosquito chupasangre con el fin de alcanzarlo y, sin piedad, hacerle morder el polvo de la derrota... Y luego me he acordado de que un carajo pal Fogo y pal que escribió el cartelito, que más de un encontronazo he tenido este verano con algún que otro mosquito -alguna entrada por ahí hay en el blog concerniente a ello- y que ni insecticida inteligente, ni Insectseeker ni la madre que los parió. De hecho, el mosquito luego ha seguido volando como si nada. Puto mosquito irrespetuoso... Claro, eso era porque no sabía que estaba siendo disparado con un insecticida con Insectseeker, que de haber sido consciente seguro que habría caído.

Y claro, ya luego, golpeado por la cruda realidad, he pensado: "¿Tecnología? ¿Un insecticida? ¿Tecnología? ¿Tecnología?"

Y es entonces cuando ha nacido el silogismo tecnología, insecticida, publicista zumbado. A ver, maldito borracho; si da igual que te inventes lo de Insectseeker... Como si quieres escribir que el insecticida te hace los deberes y te llega a la última fase del Tomb Raider... ¡¡¡Que eres de Fogo, capullo!!! Que van a comprar tu marca pongas lo que pongas porque prácticamente tenéis el monopilio. Vosotros sí que tenéis el poder de Grayskull. Cojones, quién se compra un insecticida que no sea Fogo, si el Fogo es ya en casa como el turrón en Navidad o la torrija en Semana Santa. Dejad de inventar gilipolleces, que va uno to ilusionao perdío a aniquilar -con sangre si hace falta- al maldito mosquito -dios, cómo los odio-, pensando que tiene entre sus manos el arma definitiva en lo que a insecticidas se refiere, creyendo que va a disparar en el salón y el líquido va a recorrer la casa hasta el último cuarto, donde, inocente, se encuentra posado cual matinal pajarillo el puto mosquito del demonio y le va a asfixiar y ahogar hasta que expire su ultimo aliento... y luego nada de nada. Luego acabas al día siguiente con más ronchas que un vestido de flamenca. Aparte que, digo yo, se supone que si tú echas el insecticida con Insectseeker este y entre tú y el mosquito hay una persona en medio, el mamón indentificará al ser humano, se le encenderá un pilotito rojo parpadeante que diga: "Error. Humano, humano, humano", estilo Terminator, lo esquivará e irá contra el bicho, ¿no? Porque eso es la tecnología, ¿no?

Anda y que te den porculo, ome ya, Insectseeker, Insectseeker. A partir de hoy, Fogo se ha ganado mi enemistad; uno más que agregar a la lista.

Alex Ubago, ¿dónde te metes?

jueves, 3 de diciembre de 2009

Objetivo Ubago



Como hecho altamente excepcional, escribo doblemente en el día de hoy. La razón... Me he dado cuenta de que a mi blog le falta algo. Sí, señor. Llevo un año y pico (dos y pico, si le sumamos el blog anterior) escribiendo, diciendo tontadas y contando lo primero que se me pasaba por la cabeza, y ahora el vacío se cierne sobre mí. El porqué es bien sencillo: me falta un objetivo, una ambición, una meta en él. Mi blog me entretiene, me desahoga, sí, pero quiero que me dé más.

Y es por eso que me pongo un reto a mí mismo y no pararé hasta conseguirlo. Quiero que Alex Ubago firme mi blog. Una vez oí en la radio que estamos a un número x de pasos de conocer a una persona famosa. Esta teoría se basaba en los vasos comunicantes: tú conoces a alguien, ese alguien a otro alguien y así sucesivamente hasta dar con el famoso en cuestión. Pues bien, apoyándome en esta teoría, empieza hoy mi lucha. Quiero, repito, que Alex Ubago firme mi blog. Me basta con que comente una sola entrada, que ponga: "Hola, soy yo", o lo que sea, pero que ponga algo. Necesito vuestra ayuda, pero lo consiguiré.

¡¡¡¡¡¡Quiero que Alex Ubago firme mi blog!!!!!!

Grandes coñones de ayer y hoy. En el capítulo de hoy: la serpiente coñona

Para aparecer en mi blog no es suficiente con parecer mongolo -ejemplo: David Bustamante-. También hay que serlo -ejemplo: David Bustamante-. Serlo sin parecerlo da puntos, la verdad, porque aquí entra el elemento sorpresa que tan agradable es cuando estamos frente a la historia de un mongolo. Claro, como no te lo esperas, porque el mongolo o coñón en cuestión parece ágil y astuto, pues doble alegría que te llevas cuando hace la floritura de turno que, ipso facto, le hace claro candidato para entrar en mi blog -es ciertamente curioso que hable de "entrar en mi blog" como si fuera el mayor de los privilegios; eso voy a tener que mirármelo. Porque no es cuestión de ponerme a darme golpes bajos a mí mismo, pero apenas tengo lectores. Maldito capullo... -.

Este es un poco el caso que nos ocupa hoy. ¿Quién diría que una serpiente puede ser coñona? ¡Nadie! Con el respeto que nos infundan; el miedo, incluso. Con esas caras de hijas de la gran puta, de: "Ay, que te pego un bocao a la que te despistes...". Efectiviwonder, las serpientes no parecen nada tontas. Pero ya lo dice el refrán: "No juzgues por su apariencia a quien..." Ya lo dice el refrán, que no hay que juzgar por la apariencia, y hoy traigo la historia de una serpiente que no lo parecía pero que es un poco gilipollas. O eso o es muy engreída, porque a la que vamos a denominar "la serpiente lumbreras" no se le ocurrió otra cosa que comerse a sí misma. Y no a besos, que puede ser -un día vi una porno donde un nota se la autochupaba, y los huesos de su cuello estaban bien, así que imaginad la tranca que calzaba el amigo-, sino que se puso a comerse literalmente; comer de masticar, de: "¿Hay pan pa mojar?", o de: "Hostia, qué a gusto me he quedao; ahora pega una siesta". Algunos dirán: "Animalico, el hambre que tendría la criatura", y, sí, tienen razón, porque el dueño al parecer eso de darle de comer a su mascotita era algo que no tenía muy en cuenta, pero, cojones, una cosa es tener hambre voraz y otra estar tan agilipollao como pa comerte tú a ti mismo. Porque, a ver: esto plantea una crisis significativa espacio-temporal-causal de la ejecución de una consecuencia implícita en un acto deglutativo -me encanta inventarme cosas-: si comes para vivir o sobrevivir, pero el acto en sí de comer conlleva tu muerte, ¿para qué cojones comes, si el remedio es peor que la enfermedad? Pues la respuesta es sencilla: porque eres un coñón y no has caído en eso. Ya está, así de fácil. Que espero yo que la serpiente esta no fuera de darle chupaditas a la cabeza del langostino, porque a ver cómo cojones lo hacía cuando llegara a su propia cabeza, que una cosa es autochuparse el pene, sólo al alcance de los privilegiados elefánticos, y otra sorberse los propios sesos -qué asco las dos cosas, por cierto-.

Encima la muy gilipollas se estaba asfixiando cuando la encontraron porque al parecer aquello ya no entraba más. Joder, serpiente, es que lo has clavao. En el diccionario de "decisiones incorrectas" tú eras la estrella.

En fin, reflexionemos, para acabar: amigo conductor, si decides adquirir un animal exótico, léase, una serpiente, para que acompañe tus solitarios momentos en el hogar, dale de comer.

Y hazle un test de inteligencia, claro.


Gorki, la serpiente

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Coñojodermecagoentuputamadrelosmuertostós



Hoy vengo erudito todo yo a ilustraros, escasos pero brillantísimos lectores, con un poco de cultura general; yo, dueño y señor de la sapiencia y la sabiduría máximas, señor de lo monemas, que tiempo ha descubrí el poder que otorgan la riqueza léxica y la verborrea variada, que fui ilustrado por grandes autores de tal manera que, poco a poco, empapé mi ser de la facilidad de expresión del pensamiento que adorna sólo a los elegidos, sin menoscabo todo ello de la extrema humildad que, como podéis comprobar, me acompaña en cada una de mis alocuciones escritas, plasmadas en este brillante blog que un buen día tuve la genial y nunca suficientemente valorada idea de parir de mis letradas entrañas, cuna de lustrosos pensamientos que casi de manera diaria generosamente os regalo, gloria bendita que calma vuestra sed de lectura, pequeños saltamontes, plebeyos que a menudo consideráis saciada vuestra inquietud intelectual con el breve pero intenso texto del bote de champú. No, no, no, por favor, no os ofendáis, nada más lejos de mi sana intención que turbar vuestro espíritu con importunas palabras que puedan herir vuestras ya de por sí dañadas autoestimas con mi elevadísima calidad humana e intelectual, por favor. Entended, amiguitos, que mi intención es sana y bondadosa; entended, asimismo, que lo único que pretendo es iluminaros desde mi alta posición, no regalada, por supuesto, sino peleada hasta la extenuación y, por tanto, disfrutada con las mieles del intenso raciocinio.

Bueno, paro ya de decir gilipolleces y me centro, que me están dando ganas de autolesionarme por pedante miserable y gilipollas, y paso, que eso tiene que doler.

Hoy vengo a hablar de... el taco.

TOPIC 29 : EL TACO

1.- Introducción


Este tema va a versar sobre un recurso muy común utilizado por prácticamente la mayoría de la población mundial, salvo aquellos chuchimonguis que desprecian tan bello recurso y lo manosean y transforman en aberraciones tales como jopetas u ósquite.

2.- Los orígenes del taco

Tras arduos y prolongados estudios de investigación, se ha llegado a la conclusión de que el taco, cuyo nombre científico es palabris malsonantis, encuentra su origen y nacimiento en los cuernos del mamut; esto es: se sabe que el primer hombre prehistórico, al ser arrollado en cierta ocasión por los cuernos de un mamut y consecuentemente desplazado de su posición inicial unos trece metros de distancia, pronunció, sin saber por qué, las siguientes palabras: "Hijo la gran puta...". Y fue así como el primer taco de la historia de la humanidad vio la luz.

3.- Principales tacos en la lengua española

Los tacos son muy variados, así como sus usos. En esta sección vamos a recopilar los principales o más atractivos, aunque será imposible citarlos todos.

3.1.- Coño

Quizá uno de los tacos más recurrentes. Semánticamente relacionado con el órgano reproductor femenino que tantos quebraderos de cabeza provoca en la mente del varón, este taco es conocido primordialmente por su adaptabilidad al medio. Un coño bien dicho siempre queda bien. Véanse, si no, los siguentes ejemplos:

¡Coño, Juan! ¡Cuánto tiempo sin verte!
¡Coño! ¡Este trabajo no me ha salido bien!
¡Er coño tu prima!


Si alguna vez te quedas sin palabras, recurre al coño, que te salvará del vacío fonético.

3.2.- Cojones

Aunque representa el concepto opuesto del taco anterior, su contextualidad viene a ser la misma. Este taco alcanza su brillantez máxima como taponador de discusiones. Combinado con el posesivo plural mis, cancela de manera fulminante cualquier posible discusión, otorgando cierta ventaja al primero que pronuncie dicho sintagma:

-... porque tú no tienes razón.
-Yo no tengo razón, mis cojones.


Ea. Y punto y finá.

3.3.- Ostia puta

Mi favorito, sin duda. Este taco demuestra la grandeza de los tacos en general, tan polivalentes que permiten incluso su combinación, dando lugar a bellezas tan extremas como el propio ostia puta, proveniente de los en principio alienados tacos ostia y puta. Al igual que el resto de sus análogos, este taco-combinado adorna bellamente casi cualquier sentencia:

-Ostia puta, ¡qué frío hace!
-Déjame ya, ostia puta.
-Ostia puta, qué larga te está quedando la entrada de hoy
.

Enorme. Este taco es enorme.

*Especial mención merece el celebérrimo maricona vieja, útil tanto para exaltar la amistad como para deteriorarla.

4.- El taco y su entorno. Principales usuarios.

Como ya se ha dicho anteriormente, el taco puede ser utilizado prácticamente por la totalidad de la población mundial y en cualesquiera circunstancias. En un niño pequeño queda mal, cierto, pero ello no es óbice para inculcar, una vez llegada la adolescencia, el buen empleo del taco en el imberbe joven.

De la misma manera, se debe luchar contra todo aquel que hace mal uso de tan excelso recurso. Sí, por desgracia hay quien no sabe cómo ni cuándo acudir a un taco, y este tipo de individuos/as ignora que el taco no es algo que se usa porque sí, porque a uno le place. El taco es, a su manera, un objeto delicado, fino, que hay que saber tratar, no malear. El taco está ahí para ayudarnos, pero necesita, a su vez, de nuestra ayuda también. Usar mal un taco no es pecata minuta, no señor. Decir un taco gratuitamente y porque sí debe ser perseguido y penalizado. Joder, coño.

5.- Conclusión

Con este tema o topic he querido hacer reflexionar al lector sobre una de las máximas grandezas de nuestro lenguaje, recurso poderoso donde los haya, y que le va a salvar o incluso dar nivel y categoría cuando, por cualquier razón, quiera pavonearse ante otra persona del sexo contrario (o del mismo, venido el caso).

N. de la R: Esta entrada es un particular homenaje a mí mismo y a todos los que estudiamos, día tras día, los putos temas de las putas oposiciones de los cojones que tan hasta los huevos nos tienen ya.

martes, 1 de diciembre de 2009

El bebé que antes de nacer ya estaba en peligro



Ayer me dio por ver una película a la que llevaban tiempo dándole bastante bombo, y, aunque me gusta muchísimo más el cine independiente -me he bajado Acné y Ballast, a ver qué tal; esta noche caerá una de las dos-, esto del cine de terror me tiene agarrado por los huevos desde pequeñito, así que sucumbí a los cantos de sirena -que nunca suelen serlo para mí- del cine-márketing y me puse a ver Paranormal Activity. No sé cuánto tiempo de vida me queda, pero lo que si sé es que cada minuto estaré arrepintiéndome de haber perdido una hora cuarenta minutos de esta manera tan ridícula.

Me gusta el terror, sí; es algo que ni yo mismo entiendo, porque casi todas las películas de miedo suelen ser malas de cojones, pero yo, como mosca que choca contra un cristal una y otra vez, no fallo: película de miedo que tengo a mi alcance, película que me zampo. Pero ¡ojo! No soy tan putilla: las estas de adolescentes salidos tipo San Valentín sangriento no me las veo ni de coña, que me indigestan. Una cosa es ser tonto y otra ser MUY tonto. No me salgo de Guatemala para irme a Guatalpeor, no. El caso es que ayer me engañaron. Pensé: "Bueno, será mala, pero tampoco será TAN MALA como para que me arrepienta de darle al botón de mi ratón y que el windows media player empiece a hacer sus labores.

LOS COJONES.

Joder, que si me he arrepentido. Ostia puta, qué película MÁS MALA. Que si es la nueva El exorcista de nuestro tiempo, que si es como La bruja de Blair, que si no habrás visto película tan terrorífica como esta... Pues yo me cago en la libertad de promoción cinematográfica y en la madre que parió al que decidió hacer esta película y ya de paso en mí mismo por ponerme a verla.

Vamos a ver. Lo único paranormal que hay en esta aberración es las tetas de la protagonista, que, perdónenme ustedes, pero son ingentes. Los dolores de espalda no se los quita nadie, porque vaya par de cocos que se gasta la muchacha. Ea, y ya está. Porque la película no tiene nada más, qué quieres que te diga. Hombre, si te da miedo que una puerta se cierre sola... Pues es ACOJONANTE, porque sí, hay un par de puertas que se cierran y ya está. Que claro, un día de viento lo mismo te vienes abajo si te dan miedo estas cosas, pero yo ahí ya no entro, que cada uno le tiene miedo a lo que le tiene miedo y todo en esta vida hay que respetarlo.

Porque por lo demás... Pasos, ruidos... Coño, si eso es lo que tengo yo todos los días con mis vecinos de arriba. Joder, lo llego a saber y cojo una cámara de vídeo, grabo "Un día normal en la vida de Carlos" y me hago de oro. Me pongo tetas, pego tres gritos y, ala, a vivir de las mieles del éxito. Su puta madre, por cierto, de mis vecinos de arriba. Me acosté a la una de la mañana y todavía estaban moviendo muebles, y quien crea que estoy exagerando nada más que tiene que venir a echar un diíta conmigo y comprobará que no. Juro por dios que estoy por subir un día y preguntarles. Toooooda la película oyéndoles de fondo mover los muebles y, como digo, cuando a la una me voy a acostar y me estoy lavando los dientes... mueble parriba, mueble pabajo... ¿¿¿¿¿Pero quién cojones en este bendito mundo se pone a mover muebles a la una de la mañana?????

En fin. Pos lo dicho. Que ni se os ocurra ver esta película, que virgen santísima de la trinidad y de la leche en bote. Pero conste que me he quedado muy preocupado por la protagonista, porque esa chiquilla cuando tenga un bebé lo sobrealimenta y el niño acaba explotando o algo porque eso no es normal, de verdad. Un fantasma que la acosa, un fantasma que la acosa... ¿No te va a acosar, con esas tetas? Coño, si el fantasma te vería un día así volando que iría él y diría: "¡¡¡¡¡¿¿¿¿Cóooooooomoooooooooooooo?????!!!!! Yo me quedo en esta casa POR MIS MUERTOS y de aquí no me mueve ni el juicio final".

Ahora que lo estoy pensando... No se yó si sin querer no le estoy haciendo la mejor promoción del mundo con eso de las tetas de la muchacha...

No la veáis, no la veáis.